Las últimas cabinas de Salamanca y otros iconos urbanos en extinción

Los cambios tecnológicos y los nuevos usos sociales arrinconan elementos tan característicos como las cabinas, de las que quedan medio centenar 'acosadas' por la falta de mantenimiento y el gamberrismo. No son las únicas en retirada: buzones y asesos dejan su espacio a elementos para bicicletas y mupis.

Con los móviles ya casi no se usan las cabinas, igual que el correo postal no pasa por sus mejores momentos y ha convertido en invisibles a los buzones. Son dos de los ejemplos de cómo los cambios tecnológicos y sociales están haciendo desaparecer de nuestras ciudades elementos antes no sólo característicos, sino muy usados. También en Salamanca, donde el número de cabinas es testimonial, casi igual que el de los clásicos buzones cilíndricos amarillos, los aseos públicos (de los que nunca hubo muchos)... que dejan su sitio a los aparcamientos de bicicletas, los mupis o las marqesinas del bus.

 

El caso más paradigmático es el de las cabinas de teléfono. En su mejor momento, a finales del siglox XX, fueron casi 55.000 las que funcionanban en las calles (sin contar los teléfonos públicos de hospitales o aeropuertos), pero en esto llegaron los móviles y se inició su declive. A día de hoy son unas 18.000 y casi no se usan: desde 9.000 de ellas no se hace ni una llamada al año. En Salamanca quedan unas 50 según Telefónica, aunque ni la compañía sabe bien cuántas están operativas: las que se señalan en la capital son ya, en muchos casos, meros soportes de publicidad.

 

Su tiempo se está agotando. A finales de 2016 el Gobierno obligó a Telefónica a mantenerlas al quedar desierto el concurso para adjudicar su gestión: el motivo, que es totalmente ruinosa. La compañía tiene que dar el servicio hasta finales de este año y, si el Ejecutivo no le obliga, el 1 de enero ya no funcionarán. Telefónica quiere que el Gobierno le libere de la obligación de servicio público, pero podría prorrogarse otro año más.

 

En situación parecida están los buzones de correos. Antes era imprescindibles, pero ya casi no se envían cartas y están dejando paso a otras alternativas como los buzones electrónicos de la propia Correos. En Salamanca quedan 43 buzones cilíndricos amarillos, los clásicos; además, se pueden depositar cartas en sus cinco oficinas de correos (también las hay en el alfoz). Les ha salido la competencia de los buzones Citypaq, que sirven tanto para recibir como para enviar paquetes y cubren las necesidades surgidas del aumento de comercio electrónico ya que en ellos caben envíos más voluminosos. Los hay en 60 puntos de Salamanca.

 

Otro caso es el de los aseos públicos. Nunca han tenido un gran predicamento y las escasas unidades actuales corresponden con un modelo de columna. Muchos de ellos no funcionan correctamente durante largas temporadas. En los últimos años se ha opado por baños portátiles en el caso de eventos con grandes aglomeraciones. El PSOE ha solicitado recientemente instalarlos en zonas turísticasen los parques de Würzburg, los Jesuitas, Chinchibarra, Villar y Macías, Picasso, Huerta Otea, Elio Antonio de Nebrija, Bulevar de la Milagrosa, y las zonas recreativas de La Aldehuela y el Paseo Fluvial. Y Ganemos planteó baños mixtos en dependencias municipales. En su lugar, se ha aprobado la moción del PSOE y extender el carácter de aseos públicos a los que instalaciones municipales donde sea posible.

 

Por contra, hay otro mobiliario que sí ha ganado adeptos. Es el caso de los aparcamientos para bicicletas, repartidos por toda la ciudad, y que acompañan a las bases del sistema municipal de alquiler de bicicletas. Los mupis, esas estructuras publicitarias que hay por toda Salamanca. Las máquinas expendedoras de los ticquets de la zona azul, ya imprescindibles. O la amplia red de marquesinas en las paradas del bus urbano, muchas de ellas ya equipadas con paneles que informan de la hora de llegada de los buses más próximos.