Las turroneras de La Alberca vuelven por Navidad

 Yolanda García Pérez, turronera de La Alberca (Fotos: T. Navarro)
Ver album

Además de turrón, venden miel, almendras, polen y todo tipo de productos artesanos procedentes de las abejas en los soportales de la Plaza Mayor, frente al Mercado San Antonio.

Está claro que ni el frío ni ningún otro contratiempo climatológico impiden que las turroneras de La Alberca asienten sus 'dulces puestos' en los fríos soportales de San Antonio de la Plaza Mayor. Delicias artesanas que cosechan gran éxito entre los salmantinos y turistas que visitan la ciudad durante el mes de diciembre y que no dudan en acercarse a obtener el producto estrella de la Navidad.

 

Fabricado totalmente de manera artesanal y sin conservantes, con los mejores ingredientes naturales: la miel de la Sierra de Francia y la almendra de Las Arribes. Dando lugar a un producto de la más alta calidad que supone un verdadero manjar para todos los paladares. Y, aunque el turrón de almendra y cacahuete es siempre el protagonista, "podemos encontrar otras variedades como el blando, el de avellanas, el de almendra molida y el de yema tostada", entre otras, explica Yolanda García Pérez, una de las últimas turroneras que queda esta localidad ubicada en pleno corazón de la Sierra de Francia.

 

 

"El oficio de las turroneras vivió su mayor esplendor hace años, había más de treinta turroneras en La Alberca, pero hoy solamente quedamos unas familias". La tradición de elaborar turrón casero, que durante todo el año se comercializa de manera ambulante en las provincias de Ávila, Salamanca y Cáceres, e incluso Portugal, se mantiene viva de generación en generación desde "mis tatarabuelos". De hecho, La Alberca "es uno de los últimos lugares donde el turrón se elabora de forma completamente artesanal". 

 

ELABORACIÓN

 

Las turroneras cuentan que su 'secreto' está en que en la elaboración de los turrones de La Alberca solamente se utilizan productos naturales. Primero se introduce la miel para calentarla y se añade después el azúcar, siguiendo las técnicas de familia. "Cuando la miel está en su punto, se añade clara de huevo batido y se mezcla todo bien hasta que se consigue la amsa".

 

 

"Después se retira del fuego y se añaden los cacahuetes, avellanas almendras o nueces". Por último, se mete la masa en grandes moldes que componen bloques de entre diez y doce kilos, que se dividen posteriormente en pedazos de menor tamaño.

 

Finalmente, en sus puestos de venta también se encuentran más variedades de turrón así como almendras garrapiñadas, nueces, miel, obleas, jalea real, e incluso crema antiarrugas hecha a partir de la miel, y aunque las ventas dicen "son más flojas que en 2015", no hay más que meterse un trozo de este turrón en la boca para saber que lo artesanal siempre sabe mejor.