Las pintadas, una guerra perdida en Salamanca

Numerosos grafitis en las puertas de un quiosco en plena Plaza Mayor.
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De la Plaza Mayor a cualquier barrio, la proliferación de pintadas vandálicas dejan en evidencia al Ayuntamiento de Salamanca, incapaz de frenarlas. Los medios para su limpieza son muy escasos y medidas especiales como las cámaras han fallado estrepitosamente.

Hace cerca de tres años, el alcalde de Salamanca se puso al frente de una importante cruzada: la guerra contra las pintadas. Prometió medios para erradicar los grafitis que 'adornan' fachadas, puertas de garajes e incluso monumentos, duras multas y 'tolerancia cero' con las pintadas, pero a día de hoy esta podría considerarse una guerra perdida. Los grafitis campan a sus anchas por todos los barrios, el Ayuntamiento ha visto con impotencia como una oleada de gamberrismo 'decoraba' estatuas y el verraco del Puente Romano y para impedirlo hay un dispositivo con escasos medios que no da a basto para limpiar pintura. Desde la antesala de la Plaza Mayor hasta la última tapia de los confines del término municipal, las pintadas están presentes.

 

A finales de 2013, Alfonso Fernández Mañueco anunció el endurecimiento de las multas contra las pintadas como parte de un plan de "tolerancia cero" con los grafitis. Se aprobó en febrero de 2014 con un cambio en la ordenanza de limpieza viaria. Se estableció que las pintadas en Bienes declarados de Interés Cultural y edificios catalogados conllevarían una infracción muy grave y multa de hasta 3.000 euros, el doble que la actualidad; el resto estarían consideradas como sanciones graves con multas de hasta 1.500 euros. También se prometió un protocolo de limpieza gratuito. Y de nuevo reiteró el compromiso en la campaña para su reelección en 2015.

 

Pintadas en uno de los pasajes de la Plaza Mayor.

 

Sin embargo, pronto quedó en evidencia que no era suficiente. Un segundo equipo fue anunciado por el alcalde en septiembre de 2014 para actuar en el entorno de la Plaza Mayor, en el que todavía hay grafitis; se hizo con el compromiso de duplicar el personal y los medios materiales destinados a la limpieza de pintadas, pero durante meses no estuvo operativo por falta de vehículo. Con todo, los medios son escasosel dispositivo está formado por un vehículo especial para limpieza, un conductor y un peón que trabajan al 75% de su jornada, no a jornada completa, en estas tareas. Recientemente se ha añadido un equipo similar de dos personas según se ha informado en comisión municipal.

 

 

CÁMARAS QUE NO FUNCIONAN

 

Estos eran los medios disponibles cuando en mayo de este año se produjo la última oleada vandálica. Y no fue precisamente en puertas de garajes: de un día para otro aparecieron pintarrajeados numerosos elementos en pleno centro histórico. Una pintada sobre el Verraco del Puente Romano; otra en una obra de la exposición de Henry Moore en la Plaza de Anaya; en la sede del PSOE, próxima a Fonseca; además, en la estatua de Rafael Farina; y en la estatua de Pepe Ledesma. Todos estos lugares están en el casco histórico, zona de protección especial.

 

Pero es que, además, todos estos lugares estaban 'protegidos' adicionalmente con cámaras. En 2008, el Ayuntamiento decidió instalar cámaras en el casco histórico para disuadir y controlar posibles acciones vandálicas contra el patrimonio. Se instalaron 16, que se suman a las muchas que hay de control a zonas peatonales, a calles restringidas... Sin embargo, aquella ola de pintadas sacó a la luz un fallo garrafal: estas cámaras no funcionan bien. Concretamente, la que debía vigilar el verraco llevaba tiempo averiada, algo de lo que la Policía Local tenía conocimiento.

 

El propio jefe policial tuvo que reconocer en comisión informativa que la cámara ofrecía imagen sólo a veces y que por eso carecían de pruebas sobre la autoría del punto rojo a spray que apareció en la escultura. La Policía Local también se las ve y se las desea para cazar a los autores: en ocasiones lo logra y se les imponen fuertes multas, pero nada se sabe del autor de las pintadas en estatuas... sí se publicitó ampliamente la detención del grafitero MEAS.

 

Las cámaras no sólo fallaron en el Puente Romano, también lo han hecho en varias ocasiones en uno de los lugares más castigados por los grafitis, la plaza de San Román. Allí se confirmó una avería y en ocasiones vuelve a sufrir pintadas, aunque ahora hace meses que las evita. También ha dejado en evidencia un doble rasero: a Confaes se le exigió quitar una pintada de la puerta de su sede mientras en el entorno hay numerosos grafitis. 

 

 

UN PLAN QUE NO DA RESULTADOS

 

Así que, a pesar de los esfuerzos municipales, Fernández Mañueco está perdiendo la batalla en lo que es un empeño personal. El alcalde ha asumido recientemente ante la oposición que el plan que ha preconizado no da resultados. "Si hay que hacer mayor esfuerzo no sólo de planificación, sino de actuación inmediata, vamos a estar de acuerdo", ha discho en pleno sobre el plan de pintadas que se aprobó hace unos años. Asegura también que está metiendo presión a los responsables para que se limpien más pintadas, aunque en ese aspecto parece que lo que faltan son medios.

 

El portavoz del grupo municipal socialista, José Luis Mateos, ha pedido al equipo de Gobierno más medidas para evitar las pintadas tanto en los monumentos como en la propiedad privada para evitar situaciones como las de mayo, cuando la estatua de Rafael Farina y la sede del PSOE aparecieron con grafitis. "El vandalismo es algo que en una ciudad monumental como Salamanca no podemos permitirnos", ha dicho Mateos, que ha pedido "profundizar en los mecanismos de prevención". "Todo esfuerzo es poco y pediremos que se refuerce el servicio de limpieza o la vigilancia con cámaras, pero sin prevención sirve de poco", ha dicho.