Las medidas antiCovid de Guijuelo afectan también a servicios ensenciales como el veterinario: "La gente tiene miedo"
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Las medidas antiCovid de Guijuelo afectan también a servicios ensenciales como el veterinario: "La gente tiene miedo"

Lucía y Noelia en el centro veterinario de Guijuelo

Lucía Chamorro Zarza y Noelia Calvo Martín, al frente de la clínica veterinaria 'Chamorro Zarza', en Guijuelo (Salamanca), auguran pérdidas de en torno al 20-30% respecto al año anterior. 

Son servicios sanitarios también, están reconocidos como tal, y tienen la obligación moral de mantenerse abiertos porque los animales no entienden de pandemias, al menos de esta. Quien habla es Lucía Chamorro Zarza, una joven veterinaria, que se ha visto afectada por las medidas extraordinarias que se aplican desde el pasado domingo en municipios salmantinos donde la incidencia de los casos de coronavirus está desbocada, como ocurre en Guijuelo. 

 

A pesar de ser una actividad ensencial, reconoce que la emergencia sanitaria ha hecho mella en su negocio y agura pérdidas que oscilan entre el 25-30% respecto al año anterior. Junto a su compañera y auxiliar de veterinaria, Noelia Calvo Martín, aseguran que a partir de media tarde "se nota el bajón, la gente viene a toda prisa y a última hora no hay nadie. Si necesitan algo, incluso se llevan varios productos para no tener que volver", lamentan. 

 

Entre estas medidas se encuentra el cierre de las terrazas de hostelería; suspensión de actividades y cierre de espacios culturales, bibliotecas y establecimientos comerciales a las 18.00 horas. La gente está "expectante y con miedo al contagio", ahondan mientras reconocen que "ya no se hacen tantas nuevas incorporaciones a explotaciones ganaderas, no se ceba... nadie sabe lo que va a pasar... hay mucha incertidumbre, no quieren dar un paso adelante por lo que pueda pasar". 

 

Su clínica permanece abierta al público de 10.00 a 13.30 horas y de 17.00 a 19.30 horas en la calle Filiberto Villalobos, "antes abríamos hasta las 20.00 horas pero debido al toque de queda he tenido que reducir el horario". Con una sonrisa y sin arrepentimiento alguno recuerdan el año 2014, fue el momento en el que se decidieron a abrir las puertas del negocio como grandes emprendedoras, nada les hacías prever esta 'caída' que intentan amortiguar cada día con su trabajo. 

 

Perros, gatos... vacunación, diarreas, procesos respiratorios, peluquerías... los animales, al igual que las personas, "continúan poniéndose malos y necesitan atención". Reciben clientes de toda Salamanca y provincias cercanas como Cáceres. A todo ello, además, cabe añadir el seguimiento que realizan a los enfermos crónicos, cuyas citas no se ven alteradas.

 

Llevan el protocolo de seguridad de una forma muy estricta y a pesar de que el número de consultas está bastante bien, "evitamos a toda cosa que en la sala de espera haya alguna persona o que coincidan varios dueños y sus mascotas al mismo tiempo". Cuando Lucía y Noelia atraviesan cada mañana las puertas de su clínica veterinaria cambian el 'chip'. Centran toda su atención en su trabajo, en salvar vidas, y se les olvida todo lo que pasa fuera.

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