Las instituciones se incorporan con retraso a negociar las condiciones del tren Madrid-Salamanca

El presidente de la Diputación y el alcalde de Salamanca, en el estreno del nuevo tren.

El Ayuntamiento empieza a preocuparse un mes después de su puesta en marcha por las frecuencias y los horarios de la conexión de alta velocidad, y se olvida de pedir mejores tarifas, paquetes turísticos, promoción... La Diputación no ha movido un dedo.

Las dos principales instituciones de la provincia, el Ayuntamiento de Salamanca y la Diputación, han demostrado una lenta capacidad de reacción y una nula anticipación para solicitar los mejores servicios posibles en la nueva conexión Madrid-Salamanca de altas prestaciones. Así se desprende de lo ocurrido este jueves en Fitur, donde el alcalde de Salamanca, Alfonso Fernández Mañueco, tuvo su primera conversación con el presidente de Renfe sobre horarios y frecuencias de esta conexión mientras, al tiempo, la Diputación de Zamora estaba firmando un completo convenio que incluye que Renfe promocione los principales encantos turísticos de la capital del Duero, que diseñe paquetes vacacionales completos, tarifas para congresos, para familias y fines de semana...

 

Es cierto que la conexión no tiene las mismas características. Mientras la que lleva a Zamora es alta velocidad 100%, funciona con los Alvia y en el futuro tendrá AVE, la de Salamanca es una línea electrificada de altas prestaciones. La primera tiene una mayor atención y prioridad por parte de Renfe a la hora de comercializarla, pero lo que ha diferenciado lo ocurrido en Zamora con lo que pasa en Salamanca con el nuevo tren ha sido la muy diferente actuación de las instituciones.

 

El alcalde de Salamanca ha reaccionado tarde y sólo hace unos días que manifestó su intención de establecer contactos con Renfe para lograr algunos ajustes en la conexión Madrid-Salamanca de altas prestaciones. Algo imprescindible y que han hecho todas las ciudades en las que se ha puesto en marcha algún servicio de alta velocidad, ya que Renfe se mueve a través de convenios para responder a las solicitudes de las ciudades, aunque en este caso de Salamanca no ha tenido ninguna.

 

No lo hizo el día 17 de diciembre cuando se puso en servicio el nuevo tren, ni meses atrás cuando se anunciaba la inminente entrada en funcionamiento. Sólo reaccionó el pasado día 11 de enero cuando el PSOE le exigió negociar los precios y pedir un billete familiar; ese día el grupo popular aseguró que el alcalde había mandado a mediados de diciembre una carta al presidente de Renfe para mantener una reunión, aunque nada se supo de eso hasta la denuncia del grupo socialista.

 

 

UN MES DESPUÉS DE EMPEZAR A FUNCIONAR

 

Sin embargo, hasta el día 14 de enero Fernández Mañueco no habló del tema y fue para confirmar que no se había puesto en contacto con el presidente de Renfe todavía, cosa que ha hecho este jueves en Fitur. Y si hace unos días se comprometió a tratar precios, horarios y frecuencias, se ha 'olvidado' o al menos no hizo referencia alguna a las tarifas en un audio facilitado por sus servicios de prensa para resumir el encuentro, y tampoco a la necesidad de negociar promoción o algún tren turístico.

 

Peor todavía ha sido la actuación de la Diputación de Salamanca, que no ha movido un dedo a pesar de que la capital es uno de los principales puntos de acceso de los turistas a la provincia y de que, por tanto, también es importante para los recursos turísticos provinciales tener una buena conexión por tren.

 

 

ZAMORA, OTRA ACTITUD

 

En las antípodas está la actuación de la Diputación de Zamora, que ha asumido el papel protagonista en la gestión de las mejores condiciones posibles para la llegada del AVE a la provincia vecina. Los primeros contactos entre su presidenta, Mayte Martín Pozo, y Renfe datan de finales del pasado mes de septiembre. Entonces ya hubo una primera reunión en la que se establecieron prioridades. Se habló de las frecuencias y horarios, de la coordinación con otros medios de transporte, de promocionar la conexión para lograr una buena ocupación, de elaborar paquetes turísticos y de las tarifas. Todo ello, a tres meses vista de la puesta en marcha del servicio, que tuvo lugar el mismo día que en Salamanca.

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