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Salamanca

Las granjas eólicas y solares producen un aumento de lluvias en el Sáhara

Este tipo de modelo energético se está evaluando para reemplazar la generación de energía tradicional y con este potencial parece que podrían producir cambios climáticos a escala continental. 

Publicado el 07.09.2018

Las granjas eólicas y solares parecen mejorar las precipitaciones locales y también la cubierta vegetal en el desierto del Sáhara, según revela un nuevo estudio. Los resultados sugieren que, en comparación con la generación de energía que involucra combustibles fósiles, el impacto de la tecnología eólica y solar en el clima regional elevaría las temperaturas globales mínimamente, produciendo beneficios generales.

 

Los modelos sugieren que las granjas eólicas y solares a gran escala, que se están evaluando para reemplazar la generación de energía tradicional, tienen el potencial de producir cambios climáticos a escala continental. Sin embargo, hasta ahora, no se ha evaluado a fondo la forma en que las granjas eólicas y solares --cuyos paneles e infraestructura cubrirían amplias franjas de tierra si se implementan más ampliamente-- podría alterar la vegetación y los procesos climáticos regionales.

 

Aquí, Yan Li y sus colegas de la Universidad de Maryland, en Estados Unidos, buscaron explorar más exhaustivamente el impacto de las granjas solares y eólicas en el desierto del Sáhara y en la vecina región del Sahel, áreas particularmente deseables para tales granjas debido a su vastedad y falta de habitantes.

 

Usando una combinación de experimentos y modelos, informan que ambos tipos de fincas en última instancia aumentan la precipitación local y el crecimiento de las plantas. Los parques eólicos mezclan el aire más caliente desde arriba, lo que crea un ciclo de retroalimentación por el cual se produce una mayor evaporación, precipitación y crecimiento de las plantas.

 

Los datos sugieren que los parques eólicos pueden duplicar la cantidad de precipitación diaria. Los paneles solares, por otro lado, reducen el albedo superficial (el reflejo de la luz) y desencadenan una retroalimentación positiva de "albedo-precipitación-vegetación" que conduce a aumentos de precipitación de aproximadamente 50 por ciento, informaron los autores, cuyo trabajo se publica en 'Science'.

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