Las enfermeras recuerdan la crudeza de la pandemia: “Comíamos mal, dormíamos peor y llorábamos con facilidad”
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Las enfermeras recuerdan la crudeza de la pandemia: “Comíamos mal, dormíamos peor y llorábamos con facilidad”

Recepción en el Consistorio a representantes de Enfermería.

El Ayuntamiento de Salamanca acoge un emotivo y reivindicativo acto en el Día Internacional de la Enfermería en honor de dichos profesionales

Enfermeras de Salamanca conmemoraron este miércoles el Día Internacional de la Enfermería con un sencillo acto en el Salón de Recepciones del Ayuntamiento de Salamanca presidido por el alcalde de la ciudad, Carlos García Carbayo. “Comíamos mal, dormíamos peor y llorábamos con facilidad”. Es el crudo testimonio de la veterana enfermera María Dolores Silguero, quien cerró el turno de intervenciones con un discurso cargado de emotividad y reivindicaciones para la mejora de condiciones en el desempeño de esta profesión.

 

Silguero recordó que de los profesionales de enfermería depende la salud de los ciudadanos desde que nacen hasta sus últimos momentos. “Aunque a veces nos encontramos con situaciones que nos desbordan, como en 2020”, año de la enfermera y la matrona, según lo declaró la Organización Mundial de la Salud. “Queríamos que fuera un año inolvidable y dese luego lo fue. No pudimos organizar actividades ni actos públicos porque llegó un virus que nos hizo vivirlo como jamás imaginamos”, manifestó la enfermera, recordando que durante el confinamiento tuvieron que salir de casa cada día para enfrentarse “a una realidad dolorosa”, recoge Ical.

 

“Tuvimos que realizar los cuidados con una distancia del paciente a la que no estábamos acostumbradas, ni queremos acostumbrarnos. Y luego volvíamos a casa por la ciudad desierta y al llegar a casa ni si quiera encontrábamos a nuestras familias, porque muchas habíamos optado por separarnos de ellas por seguridad”, recordó. María Dolores Silguero matizó que, aunque son “aguerridas” y para ellas no es extraño “mirar a la muerte a la cara”, recuerdan los días más duros de la primera ola “con mucho dolor”.  Por esta razón, la veterana enfermera reclamó a las autoridades sanitarias que los aplausos que aquellos días les dedicó toda la sociedad, se transformen en "aumentos de plantillas, contratos estables, oportunidades para formar parte de los diferentes niveles de decisión, o  mayores facilidades para el desarrollo de las consultas de enfermería avanzada”.

 

Antes del discurso de Silguero, intervino el joven enfermero Rubén Cañizares, ofreciendo un pretendido contraste intergeneracional, quien recordó que la enfermería moderna nació hace 168 años “en medio de una batalla”, contexto que quiso asemejar al actual. "Igual que entonces, hoy libramos otra batalla en la que los profesionales de enfermería somos protagonistas. Hemos trabajado día a día sin más miramiento que nuestros pacientes, a pesar del miedo y la adversidad. Hemos demostrado que somos una profesión renovada, con nuevas competencias que desarrollar y preparados para liderar una sanidad moderna. Hemos estado donde se necesitaba, con miedo, pero luchando”, resumió Cañizares.

 

Aplausos

 

El acto arrancó a mediodía con un minuto de silencio en memoria de los profesionales sanitarios fallecidos, solo interrumpido por un sentido aplauso que sirvió de colofón. El alcalde, Carlos García Carbayo, tomó la palabra para agradecer su labor a los profesionales de enfermería.

“Se mire la estadística que se mire, el resultado es que el personal de enfermería revalida cada año la confianza, el cariño y el agradecimiento de los ciudadanos. Os premian con el lugar más destacado en el podio de satisfacción de la atención a nuestra salud. Inmediatamente, reconocemos con la máxima nota vuestra labor profesional”, introdujo. Carbayo puso en valor que la sanidad española está considerada como “la mejor del mundo”, en parte, también gracias a estos profesionales. “Delante y detrás de este liderazgo mundial en salud está la labor del personal sanitario. El sistema solo se entiende desde la colaboración de todas las partes y ya ha caducado esa idea de que el enfermero está supeditado al médico”, matizó.  

 

Durante su alocución, el alcalde insistió en la necesidad de que se agilice la llegada de dosis de vacunas a la ciudad para que la logística organizada, que "funciona como un reloj suizo", pueda avanzar "a buen ritmo”. Carbayo recordó que la “única forma” de acabar con la pandemia es vacunar a todos los ciudadanos “cuanto antes”, y finalizó su discurso haciendo un llamamiento a la responsabilidad individual.  

 

Por su parte, María José García Romo, presidenta del Colegio Profesional de Enfermería de Salamanca, hizo extensivo el reconocimiento a los 2.630 colegiados que existen en la provincia charra, a los que agradeció su esfuerzo en los últimos meses y mostró el orgullo que siente por su labor. “El virus puso nuestro tiempo, nuestra salud, nuestra vida y la de nuestras familias al servicio de las personas, adaptándonos a la novedad diaria y ávidos de conocer nuevas formas de combatirlo”, recordó.  

 

García Romo manifestó, en este sentido, que han trabajado “sin tregua, sumando cansancio y agotamiento físico y psíquico, y con total impotencia por las vidas que se iban sin remedio entre las manos”. Asimismo, la presidenta de las enfermeras de Salamanca anunció su adhesión al movimiento global que une a los profesionales del resto del mundo en la búsqueda de "un mayor reconocimiento y visibilidad". “Un movimiento que nace del orgullo de pertenencia a una profesión por su esencia, que es cuidar”, explicó.  

 

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