Las empleadas del Club Las Vegas no se ponen de acuerdo sobre el autor del doble crimen

Las tres testigos protegidos facilitan una descripción física que coincide con la de los dos principales inculpados

Las tres empleadas del club 'Las Vegas' de Medina del Campo (Valladolid) que salieron ilesas del tiroteo registrado el 5 de octubre de 2014 y que se saldó con la muerte del propietario y de una cuarta trabajadora no se ponen de acuerdo sobre la autoría material del doble crimen, aunque sí facilitan una descripción física de los dos varones que entraron el día de autos en el local y que coincide plenamente con la de los principales inculpados: Manuel M.M. y Antonio Adrián B.R.

 

El testimonio de las tres trabajadoras del burdel, en calidad de testigos protegidos, ha sido visionado durante más de dos horas en la Audiencia de Valladolid, durante la segunda sesión del juicio con jurado popular, y se corresponde con las declaraciones que las mujeres, de nacionalidad rumana, prestaron casi cuatro semanas después de los hechos en el Juzgado de Medina del Campo.

 

A lo largo de la testifical, presentada en el juicio como prueba anticipada--las jóvenes se encuentran en su país y no volverán a declarar ni en sala ni por videoconferencia--, las tres trabajadoras sí han coincidido al describir a los protagonistas del tiroteo como dos varones, uno alto, joven y de pelo rapado, rasgos que coinciden con los de Antonio Adrián B.R, y otro más bajo y mayor, de piel morena, pelo oscuro y canas y rasgos "agitanados", perfectamente compatibles con los de Manuel M.M.

 

Las tres lograron huir del local por la cocina antes de salir por la trasera y acceder a un descampado, no sin que antes alguna de ellas tuviera incluso que pasar por encima del cuerpo del hostelero, Mariano Esteban G, que yacía ya cadáver boca abajo tras recibir un primer tiro en la espalda y otro de gracia en la sien, mientras que otra camarera, Laura M.A, quedaba igualmente muerta a pocos metros con un tiro en un hombro y otro en plena frente.

 

Lo llamativo de su declaración es que una de ellas recuerda que el más bajito fue quien tiró de revólver para acabar con la vida de los dos anteriores y las otras dos testigos, en cambio, colocan el arma en manos del más alto, con la particularidad de que una de éstas sí sostiene que le vio hacer uso de la misma y la otra indica que no llegó a verle disparar pero sí golpear con ella al hostelero.

 

La escasa iluminación del local, la rapidez con la que se desarrollaron los hechos y los nervios de las chicas, una de las cuales estaba más pendiente de su teléfono móvil que de otra cosa, parecen haber contribuido a la disparidad de versiones sobre la autoría material de las dos muertes que Antonio Adrián y Manuel se atribuyeron mutuamente durante la sesión inaugural del juicio.

 

PETICIÓN DE SUSPENSIÓN DEL JUICIO

 

La deplorable calidad técnica del sonido del triple testimonio visionado por las partes en el juicio tampoco ha contribuido al intento de facilitar el trabajo de los integrantes del jurado, hasta el punto de que el letrado defensor de Manuel M.M. ha llegado a solicitar la suspensión de la vista para buscar a las testigos protegidos a fin de que puedan declarar en sala o por videoconferencia desde su país.

 

"Quiero presentar mi más enérgica pero respetuosa protesta al considerar una burla a la Justicia, al Estado de Derecho y a los miembros del jurado tras esta prueba con un sonido ininteligible y que provoca una clara indefensión", ha censurado el defensor, cuyo planteamiento, al que se han adherido otras dos de las cuatro defensas, ha sido rechazado tanto por el fiscal como por la magistrada que preside la sala.

 

El juicio entrará este miércoles en su tercera jornada en la que está previsto celebrar la mayoría de la prueba testifical y pericial.

 

Con carácter provisional, tanto el fiscal como las dos acusaciones particulares coinciden en la calificación jurídica de los hechos--consideran que ambas muertes constituyen delito de asesinato--y en la petición de pena para los encausados, en concreto 20 años de prisión por cada muerte y otros dos más por tenencia ilícita de armas para el matrimonio compuesto por Manuel M.M. y María Vicenta P.P. y el vecino de Madrid Antonio Adrián B.R, con lo que cada uno de ellos podría ser condenado a un total de 42 años de privación de libertad, mientras que para el cuarto, Pablo A.L, interesan dos años por encubrimiento.

 

En concepto de responsabilidad civil, el fiscal solicita que los tres primeros acusados indemnicen a cada una de las tres hijas del hostelero fallecido con 75.000 euros y con otros 50.000 a su viuda, así como con otros 75.000 a cada uno de los dos hijos de la camarera rumana que encontró la muerte dentro del club.

 

Por su parte, el letrado del hostelero reclama 90.000 euros de indemnización para cada uno de sus tres hijos y su esposa, así como otros 50.000 por daños y perjuicios, mientras que la representación legal de la camarera interesa 70.000 euros para la madre y 90.000 para cada uno de los dos hijos menores de la fallecida.

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