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Salamanca

Las cuentas de Salamaq no le cuadran a Javier Iglesias ni con cifras 'a bulto'

BALANCE

Con una cifra de visitantes menor que la que heredó, un presupuesto no creíble y con pérdidas millonarias, la Diputación sólo ofrece datos no contrastables sobre la agropecuaria de septiembre desde que está bajo su responsabilidad.

Publicado el 12.09.2017

Pocos, muy pocos, son los datos que la Diputación de Salamanca ha ofrecido a lo largo de estos cuatro años sobre Salamaq, la feria con la que sustituyó a la histórica Agromaq y que se organiza directamente desde el departamento de presidencia que corona Javier Iglesias. Cada final de feria en septiembre viene acompañado siempre de balances en tono triunfalista, donde abundan las apreciaciones y las cifras, cuando las hay, se dan muy 'por encima'. Dos ejemplos: el año pasado, sobre la cifra de negocio, dijo que sabían "de buena tinta" que había sido positiva; y hace dos dijo que la cifra de profesionales había sido de "treinta y tantos mil".

 

Las cifras no son el fuerte de los balances de Javier Iglesias en Salamaq, aunque quizás sea porque no le son en absoluto favorables. De las que ha ido dando en los últimos años, casi ninguna de las importantes se salva. Por ejemplo, la de visitantes, uno de los termómetros del éxito en el que, oficialmente, se mueve permanentemente la feria. Este año se ha dado el dato de 115.000, que está muy por debajo de la cifra que heredó: 125.000, número ofrecido por él mismo en un balance oficial en 2013, tope que no ha repetido. En ocasiones se ha echado la culpa al mal tiempo. 

 

Sobre las entradas, la Diputación nunca sabe ni cuántas entradas se han vendido, ni cuántas invitaciones se han editado (clave para saber la recaudación por entradas, importante para cuadrar las cuentas), ni la cifra de negocio total, ni la recaudación conseguida por los stands... Y cuando las da, no cuadran por ningún lado. Tanto en asistencia como en entradas sorprende que la Diputación no sea capaz de dar datos exactos, al número, no 'a bulto': el acceso se controla y la emisión de invitaciones debe estar cuantificada.

 

Sobre la participación de profesionales, la cifra oficial se mueve en torno a los "treinta y algo mil" de hace un par de años, acompañado de 'pruebas' basadas en puras apreciaciones: "Los expositores nos han transmitido que ha habido más público profesional, más contactos", decía en 2014. En 2016 se elevó la cifra hasta los "35 ó 40.000"... sin registro que permita comprobarlo, como este año, que han sido "treinta y muchas mil".

 

Las operaciones de los profesionales son fundamentales en el balance, pero no hay ningún dato contrastable. En 2015 se habló de transacciones "sensiblemente mayores" a las de 2014, y en 2016 la cuantificación ha sido también sui generis. "Sabemos de buena tinta que hay acuerdos sustanciales y que va a cosechar importantes éxitos", dijo. Para 2017 se vuelve a insistir en que los profesionales no dan volumen económico porque se guardan las operaciones para su información privada...

 

Algo parecido pasa con el presupuesto, que se ha mantenido congelado en torno a los 850.000 -900.000 euros... sin contar las millonarias obras que se suelen acometer y que la Diputación saca de lo que realmente cuesta la feria: sólo hace dos años rozaron el millón de euros. Mientras Iglesias se atreve a presentar un déficit de 300.000 euros, generado por el concurso de ganadería, los estudios de PSOE y Ganemos elevan esa cifra a la horquilla de los 400.000-800.000 euros de pérdidas en cada edición por la falta de ingresos, sólo un millón de euros 'en rojos' para los dos primeros años según pudo acreditar la oposición. También queda al margen el gasto de hasta 38.000 euros que se decreta para pagar extras de algunos elegidos por el equipo de Gobierno para la organización, a razón de hasta 6.000 euros para algunos.

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