Las casetas dejan un 'recuerdo' en forma de cercos de grasa repartidos por el centro

Ayuntamiento y organización pasan por alto la obligación de dejar sus ubicaciones limpias y al levantar las casetas queda el rastro de doce días de cañas y pinchos.

La retirada de las casetas tras la Feria de Día de este año ha dejado al descubierto no sólo los corros de suciedad acumulada tras días de cañas y pinchos, sino también el incumplimiento de los compromisos de Ayuntamiento y asociación de hostelería. Entre las medidas para 'limpiar' la imagen de las casetas y el rechazo que generan en parte de la población, está la obligación de dejar los espacios ocupados como estaban. Pues bien, durante este martes, con el desmontaje de las estructuras, han quedado a la vista los efectos de la hostelería de calle.

 

En una rápida visita a varias zonas, se puede comprobar que poner barras por toda la ciudad tiene un negativo efecto posterior en la limpieza, o en la falta de ella. Así, los ciudadanos se van a encontrar los lugares ocupados por casetas con evidentes restos de grasa por el suelo, muy visibles especialmente sobre los pavimentos de granito. Se detectan con facilidad: son superficies ennegrecidas alrededor de los cercos limpios que quedan bajo las casetas, que desde hace unos años ponen plásticos... donde se acumula lo que caería también desde el interior de la caseta.

 

Entre los lugares más señalados, la calle San Pablo, donde las casetas ocuparon toda la acera y se cortó el tráfico para poder vallar la plaza de Colón. Allí los cercos se perciben con claridad a pesar de que existe la obligación de limpiar. Quizás en los próximos días los servicios municipales tengan que esmerarse en las zonas de casetas para devolver a los pavimentos su color natural.

 

La imagen se repite en la zona de San Juan, en la plaza de España o en las proximidades del Mercado Central, donde la terraza de un establecimiento ya cubre los restos de las casetas.