Las cámaras de control de acceso no cambian la densa circulación en las calles peatonales
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Las cámaras de control de acceso no cambian la densa circulación en las calles peatonales

El primer mes de funcionamiento de las cámaras no cambia la intensa circulación en las calles peatonales. Y tampoco el caos del horario de carga y descarga en la Plaza Mayor y sus accesos.

El pasado día 20 de marzo entraban en funcionamiento las cámaras de control de acceso a las calles peatonales de Salamanca. Habían pasado casi cuatro años desde que se anunció su compra y puesta en marcha. Son 21 cámaras que se compraron a principios de 2014 y que han sido uno de los principales dolores de cabeza del equipo de Gobierno y los responsables de Tráfico que, bajo la excusa de haberlas tenido todo este tiempo en pruebas, habían sido incapaces de hacer funcionar un sistema que se compró para estar operativo inmediatamente y que ha generado mucho trabajo extra.

 

El sistema incluye un lector de matrículas para detectar las de los vehículos que se internan en las calles del centro histórico restringidas al tráfico. Sin embargo, la restricción no podía ser más que relativa porque se ha dado un número enorme de autorizaciones, hasta 10.000, con lo que miles de vehículos podrán seguir circulando sin temor a la multa de 90 euros. Están autorizados, pero el resultado es el que tráfico sigue siendo intenso en calles destinadas a los peatones.

 

El grueso de los autorizados está formado por vecinos y familiares, por padres y madres de los colegios de la zona, por hosteleros, por alojamientos y por supuestos por los servicios de carga y descarga, emergencias, policía y ambulancias. Y ha habido enormes facilidades para que familiares, vecinos, amigos.... que tengan de manera circunstancial que acceder a la zona, puedan hacerlo sin miedo a la multa.

 

El resultado es el que se ha podido apreciar en este primer mes de funcionamiento. Como era previsible, las calles vigiladas por las cámaras tienen el mismo tráfico de camiones, furgonetas y vehículos de reparto en el horario de carga y descarga. Desembocan muchos en la Plaza Mayor, que es una hervidero de furgones a primera hora de la mañana (hasta 20 a la vez ayer mismo) que llegan desde los principales accesos como calle Toro o Poeta Iglesias y que salen en el mismo número por calle Prior o Corrillo. También hay el mismo tránsito de vehículos para colegios y centros educativos en las calles próximas; y la misma circulación de vecinos y propietarios o usuarios hacia garajes y domicilios.

 

El tráfico sigue siendo intenso en calles que, sobre el papel, deberían tenerlo muy limitado. El problema es que, según datos del Ayuntamiento, cada año 2,8 millones de vehículos circulan por estas calles. La inmensa mayoría es de vehículos autorizados ahora para seguir circulando; y toda vez que también se ha habilitado sistema para que lo puedan hacer los que ocasionalmente vayan a un domicilio u hotel, las multas van a quedar para los despistados.

 

En realidad el sistema no va a ejercer una auténtica limitación a la circulación a estas calles, donde en ocasiones el tráfico es intenso. Tráfico que no se va a ver en realidad reducido, algo que el Ayuntamiento sí debería plantearse en una zona monumental, destinada a los peatones, que ven muchas veces como tienen que apartarse de la trayectoria de todo tipo de vehículos.