Las autoescuelas arrancan motores: "No solo hacemos frente a lo económico, sino también a la desconfianza"

Miguel Ángel García Gonzáles analiza la vuelta a la nueva normalidad de las autoescuelas tras 3 meses de inactividad y mucha lucha por delante. 

El mundo vuelve a arrancar, sin ser lo que era, pero pareciéndose cada vez más a aquel mes de febrero en el que nadie se podía imaginar todo por lo que no solo nuestro país, sino el mundo pasaría. Las rutinas vuelven, ahora sujetas a un pequeño bote de gel y una mascarilla. Los objetivos y las metas regresan a nuestras mentes, quizás con más fuerza que antes. Las ganas de recuperar el tiempo perdido renancen con la llegada de una nueva fase. 

 

Tras 86 días sin actividad, regresaron las autoescuelas a Salamanca. Con la ya posibilidad de llevar a cabo exámenes de conducir, el mundo del automóvil arrancó motores con la incertidumbre propia del momento basada en dos factores, según explica Miguel Ángel García González, gerente de Codasa:

 

"Cuando hemos podido abrir nos hemos visto obligados a soportar varios factores. Por un lado, los tres meses de parón, de los cuales nosotros hemos empezado a salir ahora y de una manera muy regular, otros no han podido hacerlo. También tenemos que hacer frente a la confianza o no del consumidor. ¿Tiene miedo la gente de sacarse el carnet de conducir este verano? No lo sabemos, pero lo iremos viendo. Y además, ¿cuáles son las circunstancias económicas de la población ahora mismo? Por mucho que se diga, el mundo de los negocios es global, si hay dinero habrá consumo, pero el incremento del paro y con ello la disminución de ingresos en los hogares...inevitablemente nos veremos afectados. Son muchas variables y todas inciertas". 

 

"Hemos tomado todas las medidas de seguridad necesarias y a nuestro alcance"

 

Con la entrada en fase 2 de la comunidad de Castilla y León y con ella de Salamanca, la autoescuela Codasa volvió a abrir sus puertas con fuertes medidas de seguridad, precisamente para asegurar esa confianza de la que depende su futuro. "Hemos tomado todas las medidas de seguridad necesarias y a nuestro alcance. Por un lado, solo un tercio de las aulas estarán ocupadas hasta la fase 3 que estarán a la mitad. Ahora mismo no estoy dando clases teóricas por ejemplo, porque tan solo serían para 3 o 4 alumnos y tratamos de solventar dudas con cita previa, además de por medios digitales. La distancia de seguridad es constante y tenemos todo tipo de materiales, a cada profesor le hemos dado mascarillas, guantes, un frasco pequeño y otro grande", aclara García González. 

 

Las clases prácticas, por su parte, se convierten en una continua limpieza cada vez que se cambia de alumno: "Tenemos unos sprys de higiene en cada coche para que siempre que se cambie la persona que conduce se limpie todo. Además, contamos con productos específicos, tanto para el volante como para el asiento, hay que limpiar el freno de mano, la puerta...prácticamente todo. Es el momento quizás en el que más contacto puede haber, por lo que será donde tengamos más cuidado". 

 

"Al final", continúa, "hay que acostumbrarse a la higiene para minimizar riesgos. La seguridad total no existe, pero ni dentro de la autoescuela ni en ningún ámbito ahora mismo de nuestra vida diaria. Tenemos que poner en marcha el mundo y para ello trataremos de hacer todo lo mejor posible", asegura. 

 

¿Cuál ha sido el impacto económico ocasionado por la crisis sanitaria? "Ha sido muy duro. Al final, cerramos un 14 de marzo y no hemos podido abrir hasta casi tres meses después, de hecho esta semana únicamente hemos abierto las oficinas y los profesores se incorporarán el próximo lunes. Al final son 3 meses de inactividad, te mata económicamente. Nosotros tenemos la suerte de que el local es nuestro, pero los ingresos siguen siendo cero y los gastos siguen estando. Hemos tenido que tirar de financiación externa y de préstamos. Yo siempre que digo que hasta la crisis de 2008 ganábamos dinero, a partir de ahí hemos podido comer de nuestro negocio, por lo que cualquier palo afecta y este no ha sido nada pequeño. Es una lucha constante a la que estamos sometidos, pero tenemos que comer, trabajar y seguir adelante", finaliza. 

 

¿Salimos corriendo a las terrazas cuando pudimos y ahora nos da miedo vovler a la autoescuela? La incertidumbre e inseguridad que llevan a sus espaldas todas las autoescuelas salmantinas, se convierte en una mochila a la que podemos quitar, por lo menos, la mitad del peso. Si las empresas hacen el esfuerzo para ofrecer un servicio seguro, ¿por qué no se lo devolvemos? 

Comentarios

Deja tu comentario

Si lo deseas puedes dejar un comentario: