La vida de Fila, un salmantino que lleva 43 años en diálisis tras dos trasplantes fallidos de riñón: "Lo mío es un milagro"
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La vida de Fila, un salmantino que lleva 43 años en diálisis tras dos trasplantes fallidos de riñón: "Lo mío es un milagro"

El salmantino Fila Martín

Los riñones del samantino Filadelfo Martín dejaron de funcionar cuando tenía 13 años. Esta es su historia de superación, "un milagro". 

Se llama Filadelfo Martín Cid pero prefiere que lo llamen 'Fila'. Es salmantino y en este momento tiene 58 años, vive en el municipio de Cantalapiedra. Llegar a esta edad puede parecer algo normal para los seres humanos, pero no para él.

 

Sus riñones dejaron de funcionar cuando apenas tenía 13, reconoce que fue duro, "tuve que leer en prensa que la supervivencia para una enfermedad como esta era de entre 3-5 años, alcanzar los 12 era algo extraordinario, lo decía un nefrólogo salmantino", lamenta. 

 

Sin duda el sentimiento de rabia se apoderó de Fila, era injusto. "Estaba estudiando en Valladolid, empecé con síntomas. Me llevaron al médico, estuve con tratamiento más de un año y con 14 años entré en diálisis", lo recuerda como si fuera hoy, "fue un 5 de junio de 1978". Orinaba sangre, tenía la tensión alta, se cansaba, estaba inflamado... "pensé que me podía curar", recuerda. 

 

Por aquel entonces, "no se hacían trasplantes de riñón en Salamanca, tan sólo en Barcelona y Madrid". La diálisis era para toda la vida, "fue un gran 'palo'". Con el tiempo "me lo fui tomando bien, había que afrontarlo", tenía que vivir.

 

Pasados tres años le hicieron el primer trasplante en el hospital Ramón y Cajal pero la vida se empeñó en ponerle trabas, "a los tres meses los médicos me dijeron que el órgano estaba fallando", había que quitarlo. Tras este duro trance llegó la ilusión de nuevo, "a los cinco años me volvieron a trasplantar", era el segundo y último intento pero tampoco resultó. 

 

"Mi enfermedad hace que el riñón vuelva a fallar. No había más solución, me tenía que quedar en diálisis para toda la vida, aunque la verdad, es que me ha ido bien". Ha estudiado, ha trabajado durante 34 años, pero lo que verdaderamente le motiva es viajar, "he estado por toda Europa". 

 

Fila deja claro que se puede vivir con esta enfermedad, "aunque he visto morir a muchos", relata con la voz entrecortada. No es habitual encontrar supervivientes de tanta antigüedad en este tratamiento. En la actualidad acude con su vehículo tres días por semana al Complejo Asistencial -lunes, miércoles y viernes- durante cuatro horas en cada sesión

 

Dice que el hospital es un sitio "jodido, pero nos da otra oportunidad, en mi caso he tenido mucha suerte". Fila es una persona optimista y aunque ya no puede recibir más trasplantes no le importa acudir a diálisis, "lo hago como si fuera a pasar la tarde", su familia y amigos lo han apoyado en cada paso. 

 

Finalmente, reconoce que la diálisis "ha evolucionado muy poco, hace cuarenta años yo estaba en diálisis 4 horas tres días a la semana y hoy sigo en las mismas. A mí me hubiera gustado que las cosas hubieran sido mejor, pero no puedo pedir más ya que gracias a ello estoy vivo, lo mío es un milagro, me gusta mucho vivir". 

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