La venganza inglesa con Estados Unidos aún tendrá que esperar

SIETE DEFENSAS. La disciplina táctica de los de Fabio Capello frenó a unos estadounidenses sin complejos. OBJETIVO. Inglaterra ha llegado a Sudáfrica con la intención de volver a ser campeón
EFE / Johannesburgo

Inglaterra tendrá que esperar para tomarse la revancha de la derrota frente a Estados Unidos en el único partido de un Mundial que les había enfrentado, hace 60 años, ya que el estreno del grupo C terminó con el primer empate de la historia entre los dos equipos (1-1).

La derrota inglesa en 1950 (1-0), en Belo Horizonte, obró en la memoria colectiva del fútbol inglés para estimular el apetito de la escuadra de Fabio Capello, que llegó a Sudáfrica con el propósito de alzar su segunda Copa FIFA.

El partido respondió a las expectativas. No habían transcurrido ni cuatro minutos cuando, en un saque de banda, el balón llegó a Heskey en la frontal del área, cedió a Gerrard y el capitán encontró hueco, cruzando por bajo a la izquierda del guardameta Howard.

El juego estaba muy trabado, con el balón mucho tiempo en el aire y los marcajes muy estrechos, pero el gol desbarataba de raíz los planes defensivos de Bob Bradley.

Sin complejos ante unos rivales a los que conocen bien de la Premier inglesa, los norteamericanos empujaron de medio campo hacia arriba con gran aparato físico.