La USAL coordina un estudio sobre los encuadres negativos hacia la inmigración en los medios de comunicación
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La USAL coordina un estudio sobre los encuadres negativos hacia la inmigración en los medios de comunicación

Miembros del Observatorio de Contenidos Audiovisuales

Investigadores de las universidades de Salamanca, Milán y Salónica estudian en colaboración con los principales periodistas expertos en la materia los procesos migratorios y su imagen en los medios.

La Universidad de Salamanca ha coordinado un estudio internacional, en colaboración con las universidades de Milán y Salónica, sobre los procesos migratorios y su imagen proyectada en medios. El trabajo ha sido desarrollado bajo la premisa de que los propios periodistas especializados en migraciones son “los mejores agentes para hacer entender la problemática que existe detrás la representación mediática de personas migrantes, refugiados, solicitantes de asilo y en tránsito”, explican a través de la USAL los responsables del proyecto en la institución académica salmantina y miembros del Observatorio de los Contenidos Audiovisuales (OCA).

 

Tras entrevistar a noventa y cuatro periodistas especializados en temas de migración en España, Italia y Grecia, el trabajo publicado recientemente en la prestigiosa revista Journalism Practice llega a la conclusión de que los profesionales de la información están de acuerdo en que existen tres grandes problemas sobre la cobertura informativa de este complejo fenómeno.

 

El primero de ellos radica en la vinculación de la migración con temas negativos como la violencia, la marginación, la inseguridad o la pérdida de identidad; el segundo aduce al enfoque mediático puesto en los procesos de llegada de personas con mayor nivel de vulnerabilidad, como los naufragios, los conflictos en el cruce de fronteras, el cierre de puertos, las vallas o los barcos cargados de gente; y, el tercero, apunta a la generación de un marco informativo simplista y limitado, encuadrado en determinadas partes de la información, como lo son el origen, el trabajo, las fugas o la identidad étnica. Todos estos puntos tienen en común un “encuadre negativo de la inmigración”.

 

En palabras de los autores, existe una “responsabilidad compartida” en el tratamiento informativo sobre la inmigración entre los medios y los periodistas. Por ello, si bien los medios marcan las agendas políticas locales, regionales, nacionales e internacionales, los periodistas “son conscientes de su papel en el tratamiento mediático que se les da a los temas sensibles para la sociedad, como es el caso de la inmigración”, subraya Carlos Arcila Calderón, profesor de la Universidad de Salamanca y autor principal del estudio.

 

Además, el trabajo señala que el incremento de la precariedad hasta puntos desmedidos en el periodo de crisis sanitaria provocada por la Covid-19 ha limitado también en gran medida el rango de acción de los periodistas. Los factores vinculados a las instituciones públicas y las consideraciones sociales, culturales, ideológicas e históricas han terminado de conformar el caldo de cultivo ideal para que, en un ambiente definido por el incremento de la polarización política, de fenómenos de desinformación, fake news y movimientos de odio -discursos y crímenes-, se genere un falso sentimiento de “pertenencia nacionalista”, indican.