La Universidad de Salamanca en el siglo XIX: decadencia y declive

USAL

Durante ese siglo el Estudio salmantino perdió su papel hegemónico en el sisteman universitario español, sin apenas alumnos y reducida a las facultades de Derecho, Teología y Filosofía y Letras

Quizá el siglo XIX sea uno de los siglos más complicados en la historia de la Universidad de Salamanca. Si desde su fundación mantuvo una posición destacada dentro de las universidades del Reino y como modelo de los nuevos Estudios surgidos en siglos posteriores a su creación, durante el siglo XIX vivió años de declive y decadencia en los que perdió su papel hegemónico, la gran mayoría de sus estudiantes y gran parte de sus alumnos.

 

A principios de siglo, durante la invasión francesa a Salamanca, muchos de los colegios de la ciudad fueron destruidos y sus fondos bibliográficos expoliados. Sin embargo, sería a partir de los años 30 y de mediados de siglo cuando la Universidad perdió todo su esplendor. En 1837 una ley extinguió los diezmos eclesiásticos con los que hasta entonces se había financiado la Universidad, que pasó a recibir sus fundos de asignaciones estatales y de los derechos de matrícula.

 

En 1845 se pone en marcha el Plan Pidal, con el que se inicia un proceso de reforma del sistema universitario español para centralizar la universidad. Con este plan comienza el declive del Estudio salmantino, ya que pierde su facultad para expedir títulos de doctor. Este proceso reformador continuaría en 1852, cuando se suprime la facultad de Teología, aunque no llegó a aplicarse hasta 1868, y se culmina en 1857 con la conocida como Ley Moyano. 

 

Fin a la hegemonía de la USAL

 

La aprobación de esta ley fue la puntilla definitiva para la Universidad de Salamanca. A mediados de siglo la institución académica contaba con entre 200 y 300 estudiantes matriculados, muy lejos de cifras de siglos anteriores, y, aunque consiguió remontar, a finales de siglo apenas llegaba a los 1.000 alumnos. Asimismo, esta ley sirvió para que Salamanca perdiera su papel hegemónico, que pasa a Madrid. Con todo ello, Salamanca queda reducida a las facultades de Derecho, Teología y Filosofía y Letras y su distrito se limita a las provincias de Salamanca, Zamora, Ávila y Cáceres.

 

Escuelas Menores

 

Sin embargo, fueron el Ayuntamiento y la Diputación quienes tomarían las riendas para evitar la decadencia de la Universidad salmantina y en 1869 refundaron y financiaron una facultad libre de Medicina, ubicada en el actual Fonseca, y el llamado Colegio libre de Ciencias, que se instaló en las Escuelas Menores. Unas facultades que volverían a conseguir financiación estatal en 1904 siendo rector Unamuno y tras los esfuerzos del escritor y de otros rectores como Esperabé.

 

En cuanto a la organización universitaria y sus infraestructuras, las clases dejan de impartirse en latín para apostar por el romance y la motodología docente pasa a ser una lección magistral con libros de texto oficiales, a la que se introducen los exámenes finales por cada una de las asignaturas. Finalmente, en 1879 se completa la construcción del piso superior de las Escuelas Mayores.

 

Un siglo complicado para una Universidad centenaria que vio cómo otras pasaron a tener el papel fundamental que ella había desempeñado desde sus orígenes. Sin embargo, poco a poco, consiguió recuperarse para posicionarse en el lugar que hoy la conocemos.