La tradición del Lunes de Aguas da un respiro a Salamanca tras unas 'movidas' elecciones
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La tradición del Lunes de Aguas da un respiro a Salamanca tras unas 'movidas' elecciones

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La Aldehuela, el Puente Romano, Huerta Otea, parques de la capital y cualquier rincón de la provincia, ubicaciones de los salmantinos para comer el hornazo un año más.

Los salmantinos han vuelto a cumplir con la tradición del 'Lunes de aguas', una festividad atípica que consiste en salir al campo, principalmente a las riberas del Tormes, para disfrutar de una jornada en familia o con amigos, y siempre acompañados del hornazo. Y lo hacen como sosiego, además, después de una jornada electoral 'movida' tras los comicios generales del 28 de abril.

 

Sobre el hornazo, se trata de una empanada muy característica, pues consiste en masa rellena de embutidos típicos de la matanza, un producto que muchas familias cocinan en sus propias casas los días antes.

 

También, no son pocos los que los compran en panaderías, pastelerías o en otras tiendas, en las que se suelen ver colas de salmantinos esperando. Incluso, en algunas es preciso reservarlo con días de antelación para no quedarse sin él.

 

(TODAS LAS IMÁGENES: HUERTA OTEA, ALDEHUELA Y PUENTE ROMANO I, PUENTE ROMANO II).

 

En cuanto a la tradición de ir al campo, los salmantinos han vuelto a acudir desde mediodía a lugares tan representativos de la ciudad y bañados por el Tormes como La Aldehuela, los entornos del Puente Romano o el parque Huerta Otea, incluso a municipios cercanos como Huerta o las inmediaciones de Cabrerizos.

 

 

Esta cita del 'Lunes de Aguas' es de las más pintorescas del calendario festivo nacional, y todos los años se celebra en Salamanca una semana después del Lunes de Pascua.

 

Su origen se remonta a tiempos que cabalgan entre la Edad Media y el Renacimiento, en torno al siglo XVI, cuando una orden real impidió el trabajo en las casas de mancebía.

 

Eso llevo a las prostitutas que en ellas trabajaban a abandonar la ciudad antes de Cuaresma, un destierro obligado por la monarquía que terminaba una semana después del Lunes de Pascua.

 

 

En ese momento, una vez superada la prohibición, un religioso, conocido como el 'Padre Putas', cogía una barca y cruzaba el río con las rameras, un regreso que se celebraba en la ciudad, y eran muchos los que se acercaban al río a recibirlas de nuevo.

 

De esa peculiar visita a la ribera para darles la bienvenida procede el actual 'Lunes de Aguas', que se ha convertido en una fiesta familiar en la que los salmantinos salen al campo para pasar una jornada de asueto junto a sus seres queridos. Una jornada en la que las calles de la ciudad se quedan vacías y más cuando el tiempo acompaña, como ha ocurrido en esta ocasión.