La sombra del coronavirus reduce a la mitad la afluencia al besapiés de Jesús Rescatado

Besapiés del Rescatado (Foto: Teresa Sánchez)

Los fieles no podían besar la talla por recomendación de la Junta y el Obispado.

La multitudinaria jornada del besapiés de Jesús Rescatado ha registrado este año una afluencia muy inferior a lo habitual, con la sombra del coronavirus acechando sobre los fieles. Según los datos que maneja la congregación, al término del día habrán pasado por la iglesia de San Pablo 4.000-5.000 personas, menos de la mitad de los aproximadamente 12.000 que acudieron hace un año el primer viernes de marzo para cumplir con la tradición.

 

El besapiés ha estado marcado por el temor a los contagios por coronavirus, crecientes en España, y con los oficios religiosos previos a la cercana Semana Santa en el punto de mira. Con los infectados superando los 300 y el goteo de muertos, a última hora de la noche del jueves la Junta de Castilla y León recomendaba "por sensatez" suprimir los besapiés y besamos, y el Obispado hacía una comunicación recomendando reverencia al Rescatado, y no el tradicional beso a su pie. Todo, a pesar de que la congregación asegura que la pieza, recubierta de metacrilato en esa parte, se limpia cada vez que alguien la besa.

 

Al final, el hecho de tener que limitarse a la reverencia en vez de al beso ha reducido la afluencia, que este viernes por la mañana era mucho menor a lo habitual, sin las colas de todos los años. El mal tiempo, frío, lluvia y viento, tampoco ayudaba. La misma suerte han corrido otros besapiés del país como el famoso del Cristo de Medinaceli en Madrid, también suspendido.

 

Así que, esta vez, el privilegio de besar la imagen lo tuvieron en exclusiva los pocos fieles que acudieron el jueves al acto reservado a personas enfermas o con dificultades de movilidad, en el que sí que hubo besos a la talla, aunque algunos asistentes se conformaron con la reverencia.

 

Las precauciones se van a extender a partir de ahora al resto de celebraciones eclesiásticas. Para las misas, el obispado ha recomendado no dar la paz y recibir la comunión en la mano.

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