La Semana Santa 'confinada' salmantina tira de corazón, originalidad y mucha emoción

La Semana Santa 'confinada' salmantina tira de corazón y mucha emoción
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Vecinos del patio interior que comunica varios bloques pertenecientes a la calle El Grillo y Soledad han querido vivir con igual intensidad, pero manera diferente la Semana Santa del 2020.

Todo comenzó con los aplausos, la forma de dar las gracias a todos aquellos sanitarios y sanitarias que cada día se exponen al virus por ayudar a los demás y exprimir al máximo su vocación, hizo que los vecinos de la calle Soledad y el Grillo comenzaran a verse las caras de una forma diferente, y es que la rutina del día a día impide, en muchos casos, conocer a la familia que vive enfrente, el vecino del primero o a los más pequeños del edificio de la izquierda.

 

¿Por qué no bailamos juntos el jueves? ¿Y si jugamos un bingo el próximo día? ¿Por qué no celebramos la Semana Santa? Todo parecían sugerencias, que sin embargo, llegaron a buen puerto. Todos los días en el patio interior, los vecinos celebran a las 19:00 dos bingos y posteriormente bailan al son de nuevos ritmos y antiguos clásicos, se hace el silencio cuando llegan las 20:00 y los aplausos resuenan en la comunidad, dando paso a continuación al himno de la cuarentena, 'Resistiré'. Si hace bueno, la fiesta llega a continuar dos o tres canciones más, pero después cada balcón queda de nuevo en la soledad en la que se encontraba 30 días antes.

 

Poco a poco se fue creando una unión que derivó en la celebración por todo lo alto de la Semana Santa. "No sabía que la echaría de menos hasta que me ha faltado", comenta uno de los vecinos y dicho y hecho la comunidad se puso manos a la obra. Siempre respetando las medidas de prevención impuestas, llevaron a cabo hasta ocho pasos de Semana Santa.

 

El primero, 'La Borriquilla', que inauguró la Semana Santa de la comunidad el Domingo de Ramos a la 13:00, a esta le siguió el lunes, el Cristo de los Doctrinos junto con un paso de nazarenos. El jueves, la procesión tuvo que ser suspendida (también esencia de la Semana Santa), como consecuencia de la lluvia, por lo que el viernes estuvieron presentes todos los pasos. Los tres de nazarenos, la Virgen de la Esperanza, el Cristo Crucificado del Amor y de la Paz y, finalmente, la virgen de la Soledad. 

 

Más tarde, bajo la luz de las velas, a las nueve de la noche y sobre el silencio símbolo de respeto, hizo presencia La Soledad y la Virgen de la Esperanza, quienes en su encuentro en medio del patio bailaron al compás de la música. La imagen no necesitaba de palabras y hasta los menos devotos sintieron lo que significaba celebrar la Semana Santa.

 

 

Por último, el Domingo de Resurrección. Jesús y María se encontraron y siguiendo la tradición a la Virgen se le quitó el velo negro que llevaba y finalmente, apareció vestida con un manto blanco, bajo los aplausos de los presentes. Pero...ahí no acabó la Semana Santa y es que todos los vecinos, siguiendo la tradición al más estilo pueblerino comieron en sus balcones todos juntos.

 

 

"Ha sido algo muy diferente, muy original y me ha gustado mucho. Yo soy cristiana y esta Semana Santa la he sentido más, lo hacíamos de verdad y con sentimiento. Quizás sea porque estamos envueltos en esta situación y valoramos todo más, porque se sale de lo de siempre y de lo rutinario. Me he sentido muy arropada con estas procesiones y solo hay que ver a la comunidad ahora. Nos hemos unido un montón y cada vez somos más. La juventud lo ha movido todo y nosotros les hemos seguido", señala Amparo, una de las vecinas.

 

La Semana Santa sí se celebró, de una manera diferente, pero estuvo presente en el corazón de muchos. Aunque este solo sea un ejemplo, unos de los días más sentidos e intensos del año sacó, de nuevo, lo mejor de las personas.

 

Punto y seguido a ese lado más positivo, que en los días negros siempre tiene lugar.

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