La segunda fila escolar vuelve en pleno apogeo con la 'normalidad' y obliga a buscar soluciones
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La segunda fila escolar vuelve en pleno apogeo con la 'normalidad' y obliga a buscar soluciones

El estacionamiento en doble fila a la hora de entrar y salir de los colegios se revela como algo endémico alimentado por el aumento de tráfico y pese a las medidas. El consistorio percibe que el problema ha vuelto en su máxima expresión y se plantea cómo desincentivar el uso del coche: lanzaderas y caminos escolares, las alternativas.

Coches estacionados en segunda fila cerca de un centro educativo. Foto: A. Santana
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El medio curso Covid que los alumnos pasaron en casa y, especialmente, el pasado ejercicio fueron un oasis en el desierto, también en materia de tráfico. Sin embargo, en este la situación ha vuelto donde solía y a la hora de entrar y salir de los colegios las calles de Salamanca son un pequeño caos, regulado, pero caos. El problema, la doble fila escolar, el estacionamiento en las inmediaciones de los colegios, que ha vuelto en su máximo apogeo alimentado por las especiales condiciones de la 'normalidad' y que ya despierta la preocupación del consistorio.

 

Desde que en septiembre arrancó el curso, y una vez regresaron a las aulas todos los niveles, ha doble fila escolar se ha manifestado a niveles propios de antes de la pandemia, e incluso mayores. Esto ha coincidido con los niveles de tráfico, que superan ampliamente el 100% del que había antes de marzo de 2020 ya que todavía hay ciertos reparos a usar el transporte colectivo, que todavía tiene algunos límites de ocupación y en el que aún se pide distancia. Esto ha contribuído a aumentar el volumen de tráfico y también la afluencia de vehículos a los entornos de los colegios. El resultado: más doble fila.

 

Desde la concejalía de Policía y Tráfico perciben con nitidez lo que ocurre a pesar de la buena experiencia del curso pasado y de las medidas. La conclusión es doble: el problema ha vuelto y hay que buscar soluciones. No ha bastado mantener muchas medidas, como la organización de tráfico en las inmediaciones de los colegios (con algunos cortes) o la presencia policial, que es más frecuente y se percibe. Esto funcionó muy bien el año pasado y son medidas que han tenido aceptación entre la comunidad educativa, pero que no bastan porque la doble fila está desbocada.

 

Flexibilidad mal entendida

 

Ahora toca tomar más medidas, pero la solución no es sencilla porque hay un problema de base importante. Hace años se tomó la decision de aprobar unas normas específicas para la hora de entrar y salir de los colegios en la capital. Durante un plazo de diez minutos antes y después de la hora, se flexibilizan las normas con la única condición de no entorpecer el tráfico. Pero no siempre se respeta ni el plazo ni las condiciones.

 

A diario se puede observar en las inmediaciones de los principales colegios que la norma, incluso flexible, no se cumple. La hilera de coches se mantiene, ocupando carriles, pero también se excede el horario o se aparca irregularmente, en aceras, cebreados, reservados para vehículos de personas de movilidad reducida y hasta pasos de peatones. No es difícil ver coches a la misma puerta de algunos colegios.

 

Es cierto que casi ningún colegio dispone de aparcamientos disuasorios o suficiente espacio para estacionar correctamente, pero hay que tener muy en cuenta que muchas de estas prácticas generan un riesgo. La falta de visibilidad, ocupar un paso de peatones o los constantes accesos y llegadas de vehículso son un peligro para peatones y familiares. Eso se ha mitigado con la limitación de velocidad a 20 y 30 en todos los entornos escolares, señalizada desde hace varios cursos, pero el riesgo se mantiene y hay episodios recientes en otras ciudades que animan a no bajar la guardia.

 

Desde la concejalía manejan algunas ideas para disuadir del uso del vehículo particular, ya que la afluencia en un coche casi por cada alumno genera esta acumulación de coches. Buscar fórmulas para agrupar viajeros en vehículos públicos o privados podría ser una solución. Aparcamientos disuasorios (que funcionan muy bien donde los hay), apostar por el bus o la bicicleta o los trayectos a pie son otras alternativas. En este punto surgen los caminos escolares seguros, un proyecto de la DGT con implantación en varias ciudades, que en Salamanca no se ha desarrollado y por el que sería el momento de apostar.

 

 

Comentarios

peaton 22/11/2021 20:27 #5
El actual ayuntamiento solo sabe despilfarrar nuestros impuestos y no dar soluciones a los problemas que tenemos los ciudadanos. se podrían hacer fotografias muy parecidas en otros centros educativos, por ejemplo el aparcamiento del Venancio Blanco que ocupa el espacio que debía ser un jardín.
VERGONZOSO 22/11/2021 17:38 #4
No puede ser q por la comodidad de unos pocos nos tengamos q ver perjudicados todos los demás. Se aparca en doble y tercera fila, taponado la circulación como ocurre en Paseo de Canalejas, dónde se aparca en la parada de autobús, en doble fila y cuándo llega el autobús tiene q parar en el siguiente carril, interrumpiendo todo el tráfico de acceso desde el puente. Inaceptable, ni flexibilidad de 10 minutos ni nada, q salgan de sus casas media hora antes y así no tienen problema
Parada de la Vaguada 22/11/2021 15:11 #3
Claro, quitan paradas escolares, como la de la Vaguada. Y quieren q vayamos en bus!?
Pepe el de la Prospe 22/11/2021 14:09 #2
¿ Porque no utilizan ese carril bici que hay junto al colegio de la foto? o ¿ porque no llevan a los niños en bici?
Código 22/11/2021 09:29 #1
No es admisible que a las nueve de la mañana, en las proximidades de los colegios, se permitan todo tipo de infracciones y veinte minutos más tarde, en el mismo lugar, te sancionen por cualquier chorrada.

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