La Salamanca (abandonada) que hay bajo Salamanca
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La Salamanca (abandonada) que hay bajo Salamanca

El castro de la Rúa, los restos del Botánico, los de la iglesia de San Lorenzo... numerosos vestigios arqueológicos se encuentran en estado de abandono, más allá de los planes municipales para la recuperación de algunos de ellos o hacer rutas

La recuperación de restos arqueológicos y su puesta a punto para uso turístico se ha acelerado esta legislatura. Muchos años estuvieron sin atender los restos del cerro de San Vicente, los de la iglesia de San Polo, el colegio de Pan y Carbón o los conocidos túneles del pozo de la nieve. Por no hablar de la larga e intensa polémica por la liberación del tramo principal de la muralla bajo el huerto de Calixto y Melibea. Ahora la situación ha cambiado y hace meses que el Ayuntamiento de Salamanca anunció la creación de una ruta para admirar los restos de varios yacimientos arqueológicos que se han ido recuperando, pero el panorama no es ni mucho menos idílico.

 

 

Son muchos todavía los restos que esperan su turno para recibir la atención que merecen o que directamente son ignorados. Es el caso del castro descubierto en la Rúa. En 2011 aparecieron en el derribo de un edificio los restos del castro de las Catedrales, unos de los que se tenía constancia en los libros de historia y que se creía desaparecido. Sin embargo, se encontró en perfecto estado de conservación. Sin embargo, nada se ha sabido sobre los planes para su conservación y puesta en valor; está asentado en una propiedad privada, lo que no debería ser obstáculo: no lo ha sido en otros casos.

 

En esa zona, el último caso es la aparición de restos romanos y medievales bajo los cimientos de un conocido bar en el último tramo de la calle de San Pablo. Tras descubrirse en las labores de derribo de un edificio, se ha comprobado que son parte de un muro y dos calles de los siglos I y III, y que también hay restos de otras épocas.

 

 

En similar situación se encuentran los restos del Botánico. Este es un enclave histórico de Salamanca que, durante décadas, albergó las míticas pistas de atletismo. En su origen fue el solar del Colegio Mayor de Cuenca, uno de los cuatro históricos de la Universidad de Salamanca, y que fue iniciado en el año 1500. Desde 1809 el edificio fue utilizado como cuartel por las tropas ocupantes francesas, aunque no llegó a ser destruido por completo.

 

A principios del siglo XX fue sede de una 'fábrica de la luz' destruida por el fuego en 1951. Después se construyeron allí las pistas del Botánico que estuvieron en uso desde 1965 a finales del siglo XX, cuando se proyectó la construcción de la Biblioteca de Humanidades bajo un proyecto del arquitecto portugués Álvaro Siza. En los estudios previos se descubrieron los restos del colegio Cuenca, y después del proyecto se paralizó: los restos están a la intemperie desde 2005. Hace unos meses el PSOE ha pedido su recuperación y el equipo de Gobierno ha anunciado que lo acordará con la Usal para que forme parte de una ruta de restos arqueológicos. Antes habrá que limpiarlos de la suciedad y vegetación que campan a sus anchas.

 

 

Hace años que se descubrieron los restos de la iglesia de San Lorenzo, en la parte inferior de La Vaguada de la Palma, pero eso no ha servido para mantenerlos en buen estado. El lugar es objeto de gamberradas con cierta periodicidad, pero es que en el interior de la urna falta limpieza: no es la primera vez que dentro de la urna de cristal blindado que cubre las piedras han aparecido plantas silvestres. Además, se ha solicitado que se analice el estado de conservación de esos restos y la influencia que las temperaturas y la humedad están teniendo sobre los mismos.

 

 

 

Tampoco están bien atendidos los restos de la necrópolis de la iglesia de San Cristóbal, una construcción de origen románico en la plaza del mismo nombre. Los restos están expuestos al aire libre y en la vía pública, en un estado de abandono "impropio de una antigua necrópolis y de un Bien de Interés Cultural", dice la asociación Ciudadanos en Defensa del Patrimonio. Como carecen de señalización alguna, acaba usado como improvisado 'meadero' de perros.

 

 

Otro tanto le ocurre a los restos del antiguo alcázar en la peña Celestina. Es una construcción originaria del siglo XIII. Fue destruido a finales del siglo XV pero sus restos llegaron hasta principios del siglo XIX porque sobre ellos se construyó el convento de San Cayetano desde el siglo XVII; sus restos fueron definitivamente derruidos en la ocupación francesa. Los actuales restos aparecierion en 1997 tras derruir una antigua fábrica allí asentada y están perfectamente identificados, pero carecen de protección.

 

Cerca están los restos del colegio de San Pelayo, sobre los que se construyó la actual Facultad de Geografía e Historia. El nuevo edificio integró elementos del antiguo colegio y también respetó su esquema, con los restos integrados en su patio. Fueron durante muchos años escombros en un solar.

 

 

ACTUACIONES AFORTUNADAS

 

También hay casos en los que restos conocidos han recibido la atención que necesitaban. Es el caso del cerro de San Vicente, asentamiento primitivo de la ciudad como lo fue el castro de las Catedrales en la Rúa. Desde 1997 ha sido uno de los proyectos en los que más veces ha tropezado el Ayuntamiento de Salamanca, no obstante se ha enderezado el rumbo, aunque todavía hay cuestiones mejorables. Los restos protohistóricos están protegidos e identificados, y de hecho hay visitas guiadas, aunque no suficientes. Otro cantar son los restos del convento de San Vicente, dentro del recinto, pero a la intemperie, con lo que fueron pasto de los gamberros mucho tiempo.

 

También se han recuperado como argumento turístico el pozo de la nieve y su entorno almenado. Se conocía su existencia desde hace tiempo, pero ha sido ahora cuando se ha actuado para hacer visitable el entramado de túneles, que se ha convertido en una de las visitas con más demanda. Otro tanto ocurre con los nuevos tramos descubiertos de la antigua muralla, como el que ha aparecido en un local particular en la cuesta de Carvajal con restos de hace 25 siglos.