La recogida de animales abandonados, en precario en Salamanca: imposible encontrar quien se haga cargo

Imagen de uno de los perros de la perrera Municipal de Valladolid.

La Diputación tiene que declarar desierto el concurso para la recogida de perros en los pueblos, y el Ayuntamiento de Salamanca tuvo que intentarlo hasta cuatro veces. Se recurre a arreglos provisionales mientras se busca la solución final: un nuevo refugio de titularidad municipal.

La recogida de animales abandonados, principalmente perros, se encuentra en una situación que roza la precariedad en Salamanca. Tanto en la capital como en el conjunto de la provincia el servicio las instituciones han tenido que superar un pequeño calvario para conseguir una empresa o protectora que gestione el servicio, hasta el punto de tener que declarar desiertas varias licitaciones y recurrir a soluciones provisionales de emergencia. El futuro, con la construcción del primer refugio municipal en Salamanca, podría ser mejor, pero el presente está lleno de complicaciones tanto para la Diputación como para el Ayuntamiento.

 

El último capítulo lo ha sufrido la Diputación de Salamanca. El pasado día 15 de julio tenía que declarar desierto el concurso para hacerse cargo del servicio de recogida de animales abandonados que presta a todos los municipios de menos de 20.000 habitantes. La Diputación abrió un proceso y elaboró unos pliegos, no sin cierta polémica: mantenían el sacrificio de animales como opción en vez de las adopciones. Era un error de 'corta/pega' que los partidos pidieron subsanar. El proceso siguió, pero con un obstáculo. El anterior contrato había expirado y la protectora que lo prestaba, de Ciudad Rodrigo, no quería seguir por jubilación de su responsable. Sin la posibilidad de que concurriera la empresa que había estado ocupándose del asunto, y sin más aspirantes, la licitación se declaró desierta.

 

El servicio, confirman en la Diputación de Salamanca, se va a seguir prestando a través de un contrato de urgencia con otra protectora para que gestione el servicio mientras se retocan los pliegos y se licita otra vez el contrato en busca de una empresa. Pero mientras tanto, la situación no es estable y se trata de un servicio de cierta importancia en los pueblos.

 

 

El Ayuntamiento de Salamanca, hasta cuatro intentos

 

Hace unos meses, el Ayuntamiento de Salamanca vivió una situación similar. El contrato de gestión del servicio de recogida de animales, unos 180 al año, expiraba y la persona que lo había llevado no parecía dispuesto a continuar. En pocos meses, el consistorio inició hasta cuatro procedimientos para conseguir una protectora que se hicera cargo del asunto y solo el último dio resultado, al adjudicarse en licitación a SPA Scooby.

 

Desde hace más de dos años, el servicio de recogida de animales arrastra una situación de permanente provisionalidad a la que no se logra poner solución, llevando la gestión de unas empresas a otras. Durante la última época, los animales hacían 90 kilómetros para llegar a las instalaciones de la protectora encargada, que las tenía en Ciudad Rodrigo, y mientras se usan instalaciones en la zona del antiguo depósito de vehículos y otras en el Motalvo, pero son estrictamente para estancias temporales. La situación no es la ideal.

 

 

A la espera del nuevo refugio municipal

 

Pero, ¿por qué hay tantas dificultades para encontrar una empresa que se ocupe de la recogida y gestión de los animales perdidos o abandonados? La respuesta es la falta de instalaciones adecuadas. Ninguna empresa cuenta con núcleo zoológico propio, es decir, un recinto adaptado a la normativa y tampoco los ayuntamientos tienen, a pesar de que es una competencia municipal. Se trata de una inversión muy grande para un contratista privado a pesar de que la cuantía de los contratos para la recogida de animales abandonados es importante.

 

La solución será la construcción del primer refugio de titularidad municipal, la primera perrera del Ayuntamiento de Salamanca, que ya está en proyecto y podría estar operativa antes de 2021. La ides es construirla en el solar de una antigua escombrera detrás de MercaSalamanca, alejada de zonas habitadas por los ruidos, y con instalaciones adecuadas y adaptadas a la normativa. Ya hay proyecto, que se conocerá este mes de septiembre, e incluye 80 cheniles, quirófano e incluso cementerio.

 

Estas nuevas instalaciones formarán parte de la nueva política de bienestar animal del Ayuntamiento de Salamanca, que incluye una oficina especializada al respecto y, en un futuro, la ordenanza que incluirá nuevas normativas, como las multas por no recoger las cacas de perro, y que no ha podido salir adelante todavía a pesar de los años de trabajos y elaboración.