La Policía Local tendrá que sancionar a los agentes implicados en casos de acoso laboral o sexual

La Junta de Castilla y León cambia el régimen disciplinario de las Policías Locales de la Comunidad y adopta el aprobado para la Policía Nacional. El cambio supone introducir el acoso psicológico, laboral y sexual como infracción muy grave, penada con la separación del servicio o la supensión de 3 a 6 años.

El acoso sexual y el acoso laboral en el seno de cualquier cuerpo de Policía Local de Castilla y León serán considerados falta muy grave con los cambios que se van a introducir en el régimen disciplinario de este cuerpo tras aprobarse en el consejo de gobierno de la Junta este jueves. Los cambios en la Ley de Coordinación de Policías Locales de Castilla y León derogan determinados artículos relacionados con su propio régimen disciplinario y determinan la aplicación del mismo régimen disciplinario establecido para el Cuerpo Nacional de Policía.

 

Eso supone la introducción de nuevos supuestos disciplinarios que no están en la actual ley de Policía Local de Castilla y León y que sí se introdujeron hace siete años en la Ley Orgánica 4/2010, de 20 de mayo, por la que se aprueba el Régimen disciplinario del Cuerpo Nacional de Policía, que determina que esta Ley será de aplicación a los Cuerpos de la Policía Local. Cuando se aprobó el régimen disciplinario del cuerpo nacional, cambiaron algunas de las conductas infractoras sancionables en el sendo del cuerpo.

 

Entre los cambios, se tipificaba como infracción muy grave la discriminación por razón de sexo u orientación sexual e, igualmente, se da carta de naturaleza, también como infracción muy grave, al acoso psicológico en el marco de la relación de servicio. De igual modo, se incluye por primera vez el acoso sexual y el acoso laboral como una falta muy grave, consistente este último en la realización reiterada, en el marco de una relación de servicio, de actos de acoso psicológico u hostilidad. A día de hoy, la ley de Policía Local de Castilla y León sólo incluye como infracción muy grave el acoso moral  y no tenía en todo su articulado referencia alguna al acoso sexual.

 

Al incluirse en el capítulo de infracciones muy graves, los casos de acoso laboral o sexual pasan a tener el máximo castigo. Según el régimen disciplinario de la Policía Nacional, que ahora se usará para las policías locales, un comportamiento de este tipo supone ser apartado del servicio o la suspensión de funciones de tres a seis años.

 

Además, se eleva a infracción muy grave negarse a los controles necesarios para comprobar si se están de servicio bajo los efectos del alcohol o las drogas; hasta ahora sólo estaba tipificada como falta muy grave si se comprobaba un caso, pero no la negativa a someterse a las pruebas para comprobarlo. Desaparece la referencia al sigilo, debido a su ambigüedad y a la propia antigüedad del concepto, y se sustituye por la alusión al secreto profesional. Se incluyen nuevas infracciones en materia de utilización ilegítima de sistemas de videograbación.

 

Noticias relacionadas