La Policía Local de Salamanca pasa la noche de piso en piso y peina las redes en busca de fiestas

Zona de copas en Salamanca esta semana. Foto: M. Pedrosa

La Policía Local de Salamanca ha reforzado el turno de noche de jueves a sábado con tres patrullas más y busca en Internet y redes convocatorias de fiestas ilegales en pisos.

Desde que a comienzos de octubre regresaron los universitarios a Salamanca, la rutina de la Policía Local es la misma: de jueves a domingo varias patrullas se pasan la noche de piso en piso. El periplo abarca la noche completa y los agentes del turno de noche encadenan visitas a domicilios para atender siempre un mismo patrón de denuncia: ruidos por una fiesta.

 

Este es el pan nuestro de cada noche en Salamanca desde el primer jueves de fiesta de la temporada universitaria. Desde entonces, y sin faltar, cada noche de jueves, viernes y sábado se atienden decenas de llamadas, hasta el punto de que hay demandas en espera al teléfono para solicitar la presencia de una patrulla. El primer jueves de octubre dejó 16 intervenciones por ruidos en pisos y la cifra ha ido subiendo: el primer sábado fueron 33 y la noche del pasado jueves llegó a las 45 denuncias. Lo previsible es que este fin de semana el fenómeno haya continuado.

 

Las fiestas en pisos son una constante en una ciudad universitaria, pero este año tienen diferencias. Si antes la fiesta empezaba en casa y seguía en las discotecas, ahora el orden se ha invertido. Con las discotecas cerradas y cierre anticipado en bares y terrazas, la parte más ruidosa de la noche se ha trasladado a los pisos y eso se ha notado en la cantidad de denuncias. A ello se une la especial situación por la pandemia del Covid y las normas de protección que han obligado a poner decenas de multas por no llevar mascarilla, a intervenir en bares para controlar el horario de cierre y a disolver aglomeraciones a las puertas de los locales cuando los clientes se agolpan a las puertas.

 

Para atender esta situación se decidió reforzar el turno de noche en fin de semana, de jueves a sábado, y activar tres patrullas extra que se dedican en exclusiva a visitar pisos donde hay quejas de los vecinos por ruidos. Nada más empezar el turno, los agentes empiezan a visitar pisos y no dejan de hacerlo hasta que termina el horario nocturno. Uno tras otro. Se utilizan los sonómetros disponibles, aunque la mayoría de las ocasiones se hace propuesta de sanción sobre la ordenanza de convivencia. Se procura ser didáctico, pero también ha habido casos de resistencia que derivan en multas importantes.

 

Además, la Policía hace pesquisas en Internet y redes sociales en busca de convocatorias de fiestas clandestinas en pisos donde se puedan producir aglomeraciones.

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