La Plaza Mayor cuenta los días para unas obras de ocho meses en su pavimento y cuatro en soportales
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La Plaza Mayor cuenta los días para unas obras de ocho meses en su pavimento y cuatro en soportales

Vallas en una de las actuaciones de hace unos días.

El arreglo de las losas, ya adjudicado, se hará por fases y en función de los eventos que haya.

La Plaza Mayor de Salamanca se someterá en breve a unas importantes obras para arreglar los soportales y, especialmente, su deteriorado pavimento que a duras penas resiste el trote de ferias, andamios y montajes de tod tipo, pero que se ve atacado principalmente por el trasiego diario de camiones y furgonetas para el carga y descarga. El paso de los vehículos ha dejado su superficie en un lamentable estado, pero eso debe tener los días contados.

 

El Ayuntamiento de Salamanca ha certificado la adjudicación del contrato para la reparación y nivelado de las losas de la plaza, que ejecutará una contratista habitual (Gecocsa) por 238.853,33 euros. La firma del contrato se debe hacer en menos de quince días y después vendrá el inicio de la obra. El equipo de Gobierno, por ahora, no ha soltado prenda a los grupos políticos sobre la fecha de inicio. Se suma al contrato para la rehabilitación de los soportales. Así que la plaza va a someterse a un esperado y necesario repaso que estaba pendiente desde hace años.

 

La debilidad comprobada de numerosas vigas de los soportales de la Plaza Mayor ha obligado a poner en marcha una actuación demorada durante años, casi 30, que son los que han pasado desde la última intervención en esta parte del monumento. Fue en 1989 cuando se hizo la última restauración y limpieza de los soportales, que también afectó a los medallones. Y no se volvió a actuar hasta que en 2016 una de las vigas sufrió desprendimientos y puso en evidencia el estado de estas estructuras.

 

En el caso del pavimento, hace tiempo que la Plaza Mayor emite un SOS para que se repare. Su estado no es ni mucho menos presentable. El objetivo es ejecutar la obra durante ocho meses, pero por fases, sin afectar al disfrute del lugar: no se perjudicarán las vistas en ningún momento. Para ello, se ha planteado una actuación por metros y suspenderla durante las fechas de eventos programados. Hay que tener en cuenta que la Plaza Mayor está ocupada uno de cada cuatro días del año, y en 2017 llegó al récord de 239 días por la presencia de la escultura de Barceló. Esta presión está afectando a su conservación, aunque el meyor problema es el del tráfico rodado.

 

Así que para hacer el calendario de la obra hay que tener en cuenta que, en los próximos meses, la agenda de la plaza va a estar bastante despejada. Sólo se adivinan en el horizonte los conciertos del mes de septiembre. Eso sí, también es una de las épocas en la que más turistas recibe la ciudad que se la encontrarían en obras, aunque fuera por tramos. Una vez se arregle, habría que iniciar el debate sobre cómo evitar un nuevo deterioro. De momento, en los estudios previos no se ha contemplado nada.