La Platina, el ensanche imaginario de Salamanca cerrado a cal y canto

Lo que debería ser 1.900 viviendas es un páramo de 500.000 metros cuadrados en los que se han gastado millones, pero que está cerrado con una valla desde que hace más de tres años se terminó la obra para urbanizarlo.

El urbanismo expansivo al calor del 'boom' inmobiliario queda ya muy lejos, pero sus 'cadáveres' todavía están a la vista. En Salamanca, donde incluso el equipo de Gobierno ha renunciado a ese modelo de urbanismo (aunque todavía no ha definido cuál es el que quiere), el mayor 'cementerio' de las ambiciones ligadas al ladrillo está, ironías de la vida, muy cerca del otro camposanto, el de los restos mortales. Se trata del denominado sector 77 o La Platina, medio millón de metros cuadrados que estaban destinados como zona de expansión natural de Salamanca. Claro, que aquellos planes se hicieron sobre la base de un nuevo PGOU que mantenía que la capital llegaría a los 158.000 habitantes y que eso justificaría construir casi 30.000 viviendas nuevas... un plan irreal para un diseño de ciudad que ya no existe.

 

A día de hoy, diez años después de aprobarse el PGOU actual, sus pronósticos han sido totalmente fallidos, y eso que ya se sabía que la proyección poblacional de Salamanca era negativa. La cifra de habitantes ha caído en picado y si en 2007 no llegaba a los 156.000 ahora somos menos de 145.000 según los datos del último padrón del INE. La migración es un goteo constante, especialmente de jóvenes, los únicos que podrían instalarse en nuevas viviendas... si el trabajo lo permitiera, aunque eso es harina de otro costal. Así que sitios como La Platina o el cercano sector de El Marín representan los estertores del 'boom' del ladrillo.

 

El sector 77 es lo que debía ser el ensanche de Salamanca, el lugar hacia el que se expandiría la ciudad. Sin embargo, no llegó a tiempo. En el sector de en frente, El Marín, si se llegó a construir tras urbanizar sus 300.000 metros cuadrados con una inversión de 12.970.337 euros. Se promovieron viviendas y nuevas instalaciones para las universidades, pero también está adornada con algunos pisos sin terminar que quedaron cuando el 'crack' de la construcción pinchó la burbuja inmobiliaria. Esta burbuja ya estaba desinflada cuando le llegó el turno a La Platina.

 

 

Según los datos relativos al planeamiento, tiene más de 500.000 metros cuadrados y se podían edificar hasta 214.000 metros cuadrados; lo previsto eran 1.910 viviendas de la tipología multifamiliares agrupadas. Ya entonces se vendían las vistas como su gran atractivo, al ser un terreno más elevado, especialmente en su parte superior. El nuevo barrio incluía un nuevo centro comercial con casi 100 tiendas y zonas de ocio, en el que la empresa Chelverton anunció que iba a invertir 50 millones de euros. Sin embargo, nada de esto se ha hecho, salvo la urbanización. Choca que el equipo de Gobierno ya haya prometido cinco solares para el patronato municipal de vivienda a cuenta de futuras promociones... que no se sabe cuándo se harán.

 

Esa promesa se hizo hace menos de un año a pesar de que la situación actual del sector no invite al optimismo. Con la merma de población y un amplio parque de viviendas vacías, no parece fácil que se vaya a hacer construcción residencial más que de manera puntual en Salamanca, como para plantearse grandes promociones. Si eso fuera así, este gran valdío con aceras no estaría vallado, una cárcel de verjas para una inversión millonaria. Antes de clausurarlo, hubo que terminar la urbanización de la zona porque estaba generando graves problemas de circulación.

 

La urbanización se terminó en el primer trimestre de 2014 y desde entonces no ha habido noticias. Ni de futuras promociones ni de poder abrir la zona. Al haber recepcionado la obra, el Ayuntamiento tiene que asumir el coste de su mantenimiento y tenerlo clausurado es la mejor forma de reducir posibles desperfectos. Así que puede que La Platina siga siendo, por muchos años, el páramo con las aceras más nuevas de la ciudad.