La Plataforma de Afectados por Hepatitis C en Salamanca avisa: "Nos preocupan los infectados que no lo saben"

Mesa informativa sobre la hepatitis C en la Plaza Mayor (Foto: I. C.)

En el Día Mundial contra la Hepatitis, aseguran que cerca de un 2% de la población está infectada por Hepatitis C.

"Lo fundamental para esta enfermedad es que haya coordinación entre atención primaria y especializada", asegura Esther M. Mate, presidenta de la Plataforma de Afectados por Hepatitis C de Salamanca. "El problema que tenemos son los casos silentes porque ésta es una enfermedad silenciosa, mucha gente está infectada y no lo sabe".

 

Mate lamenta que la enfermedad se haya demonizado y que una gran parte de la población crea que es "cosa de drogadictos", cuando "los afectados por drogas intravenosas son solo un 2%, el 80% se ha contraído dentro de los centros médicos, además de tratamientos de belleza, acupuntura, piercing, tatuajes... o incluso gente en hemodiálisis o transfusiones de sangre anteriores a 1992".

 

"No me preocupa el que sabe que tiene la enfermedad, porque tratará de estar controlado, me preocupa el que no lo sabe porque puede estar gravísimo y se va a enterar cuando sea ya cirrótico", asegura Mate, que añade que "revertir con un tratamiento a un cirrótico es muy difícil, en cambio con una fibrosis, no".

 

Además, otra cosa importante es ser consciente que "la gente que ha tenido hepatitis C no se inmuniza, puede volver a contagiarse".

 

"Hay un tipo de población de riesgo (de 45 a 80 años que haya entrado en quirófano, haya tenido una transfusión de sangre, diálisis o haya sido trasplantada), a la que yo le recomendaría que en Atención Primaria pida una prueba serológica que no cuesta nada al hacerse una analítica de sangre", añade Mate.

 

TRANSMISIÓN DEL VIRUS

 

El VHC se transmite a través del contacto directo con sangre infectada. La hepatitis C no se transmite por contacto directo como compartir comidas o bebidas, tocarse, abrazarse, besarse, estornudar o toser.

 

La prevención se basa en reducir el riesgo de exposición al virus en el entorno sanitario y en los grupos de población de riesgo (receptores de productos sanguíneos, reclusos, personas con tatuajes o piercings, consumidores de drogas inyectables o por vía nasal).