La permisividad con la doble fila le gana la partida a los caminos escolares seguros

Doble fila en las proximidades de un colegio de la capital este curso.

El Ayuntamiento de Salamanca incumple sistemáticamente las recomendaciones de la DGT sobre seguridad vial en los entornos escolares. En su lugar, permite la doble fila escolar y no cuida el tráfico cerca de los colegios.

Este viernes la seguridad vial escolar llega al pleno del Ayuntamiento de Salamanca, aunque lo hace cuando es una batalla perdida. En el pleno se va a debatir una propuesta sobre creación de caminos escolares seguros, un proyecto de la DGT que el consistorio ha ignorado completamente hasta el punto de que no hay ninguno y que, además, se contravienen todas sus recomendaciones.

 

La DGT pide prohibir el estacionamiento frente a los colegios a la hora de la entrada y la salida, limitar a 30 km/hora las calles de acceso y que la policía regule el tráfico cerca de los colegios. Recomendaciones que el Ayuntamiento, responsable del tráfico en Salamanca, incumple de manera sistemática y en varios puntos de la ciudad.

 

Una semana de observación cerca de los colegios en la hora punta escolar basta para comprobarlo. Como es habitual, con el comienzo del curso ha empezado a proliferar la doble fila escolar, la costumbre de aparcar lo más cerca que se pueda del centro escolar; esto genera visible colas en puntos como Canalejas, Gran Vía, Fonseca, Maristas... en realidad, en casi todos los entornos de los colegios de la ciudad. La permisividad de la Policía Local convierte el acceder a estos lugares en una práctica peligrosa en la que hay que esquivar coches encima de pasos de peatones, aparcados por todas las cercanías, restando visibilidad y causando embotellamientos.

 

La vigilancia es escasa. Desde hace años, las patrullas se reparten aleatoriamente por algunos colegios, pero ni mucho menos llegan a todos. Y el centro que es vigilado una semana, deja de serlo las siguientes. En todo caso, lo que se hace es ordenar el caos: nunca se prohíbe aparcar.

 

También se piden aparcamientos para que los padres dejen a los niños a una distancia prudencial. No hay casi ninguno, salvo en el parque Picasso para un colegio cercano. Lo habitual es que los vehículos invadan aceras, zonas peatonales (¿qué ocurrirá cuando empiecen a funcionar las cámaras de control de acceso?) y calles en segunda fila.

 

Además, la DGT recomienda eliminar la fase ámbar de los semáforos para reducir el riesgo de atropellos por cruzar mal o cuando un vehículo apura y se lo salta. Y también aceras amplias y sin obstáculos, que no siempre existen.