La nueva política de radares de la DGT obligará a cambiar el uso del 75% de los que hay en Salamanca

Aparato de control de velocidad de la Guardia Civil.

El compromiso de Tráfico de priorizar su instalación en carreteras secundarias da la vuelta por completo a la gestión de los controles de velocidad. Los nueve móviles irán a las nacionales, las vías con más accidentes, aunque cuatro de los ocho fijos están puestos en autovías.

La DGT está dispuesta a hacer borrón y cuenta nueva en una de sus políticas más controvertidas: la colocación de los radares. Al menos, ese es el compromiso adquirido por la directora de Tráfico, María Seguí, que ha prometido que en unos pocos meses el uso de los aparatos de control de velocidad se centrará en las nacionales y secundarias, donde más accidentes se producen, en detrimento de las autovías. "Actualmente, la vigilancia en autopistas y autovías está siendo efectiva. Se trata, ahora, de intensificar el control en las vías convencionales", ha dicho Seguí.

 

No es la primera vez que la DGT muestra su intención de dar un giro de 180 grados a su política de radares. Su uso ha estado siempre bajo la sospecha del objetivo recaudatorio, ya que la gran mayoría de ellos están instalados u operan en autovías y autopistas. Sin embargo, ya en 2013 Tráfico manifestó su intención de cambiar su criterio y priorizar las carreteras con más accidentes.

 

Esta política obligará a cambios que se producirán antes del verano y en los que se ha empezado ya a trabajar. Y afectará también a los aparatos que operan en Salamanca. Según los planes adelantados por la DGT, todos los radares móviles irán a las carreteras secundarias. Se trata de los que van montados en vehículos y que se colocan en los márgenes de las carreteras para poder controlar diversos tramos; en Salamanca son nueve según los últimos datos. Además, y desde ya, dejarán de esconderse y donde se vayan a colocar estarán visibles y señalizados.

 

Actualmente, y según los datos de asociaciones de automovilistas, estos radares trabajan fundamentalmente en los tramos de autovía. Tráfico no publica sus ubicaciones, pero según Automovilistas Europeos Asociados se mueven en un total de 12 tramos; de ellos, la mitad operan en la autovía A-62 y el resto, en las nacionales. Con el cambio de política, se concentrarán en las vías secundarias más peligrosas.

 

En los próximos meses se identificarán los 1.200 tramos de toda España en los que se van a instalar; en las provincias de Ávila, Segovia, Burgos, Valladolid, Cádiz, Asturias y León ya están elegidos. Cuando estén elegidos, se publicarán en la web. En el caso de la provincia de Salamanca, y si el criterio es mejorar la seguridad, hay que tener en cuenta que la N-620 y la N-501 concentran los tramos más peligrosos la provincia según el informe EuroRAP.

 

 

SEGUIRÁ HABIENDO RADARES EN AUTOVÍA

 

Esto no significa que los radares vayan a desaparecer por completo de las autovías. Los móviles actuarán en las secundarias, pero también hay un buen número de radares fijos instalados en las vías de gran capacidad. De los ocho de este tipo operativos en Salamanca, cuatro están en las autovías A-62 y A-66 y otros cuatro en nacionales, en tramos de la N-630, la N-501 y la SA-20. Están instalados en cabinas, aunque algunas de ellas no tienen siempre aparato. Son inamovibles, con lo que las autovías estarán vigiladas por los siete fijos que hay en la red salmantina. Tráfico ha anunciado también que cambiará de ubicación 30 de estos radares fijos repartidos por las carreteras nacionales y los sustituirá por radares de tramo, que miden la velocidad media. Además, la DGT seguirá vigilado la velocidad con los helicópteros Pegasus y las patrullas de la Guardia Civil, uniformadas y de paisano.

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