La nueva Ley Antitabaco arranca hoy con las dudas de la hostelería

Los fumadores no podrán desde hoy entregarse a su vicio en España en lugares cerrados y espacios al aire libre como las entradas de los colegios y los hospitales. La nueva Ley Antitabaco entra en vigor, sin embargo, con los recelos del mundo de la hostelería. Los empresarios se sienten castigados y temen que sus deterioradas economías por el impacto de la crisis sufrirán todavía más.
J. Romero

La normativa es la segunda al respecto en el transcurso de apenas seis años. Entonces, en 2005, los hosteleros con establecimientos mayores de cien metros reformaron sus negocios para retener a los clientes fumadores ofreciéndoles espacios habilitados para los mismos. Una inversión cara y que ha resultado de corto plazo con la aparición de la nueva Ley Antitabaco. El desembolso no tendrá compensación, tal y como han solicitado los hosteleros.

Las quejas de los empresarios se extienden también a la ausencia de información de una ley que se asemeja a la que rige en países como Chipre, Reino Unido e Irlanda, pionera en la batalla contra el humo en los espacios cerrados. Los irlandeses estrenaron esta normativa en 2004. Reino Unido se sumó entre marzo de 2006 y abril de 2007, según las regiones, y Chipre la adoptó hace un año. “Nos reiteramos, va a haber muchísimos problemas porque es una ley incompleta que no regula la solución de las zonas de fumadores en las calles”, apunta en declaraciones a este periódico David Prieto, presidente de Asociación de Empresarios de Hostelería. La prohibición de fumar en bares, restaurantes y locales de ocio solo deja una alternativa a los amantes de la nicotina:la vía pública. La situación española difiere, sin embargo, a la de otros países. Prieto alude como ejemplo a Irlanda. “Allí las zonas para fumadores están señaladas y acotadas cuando aquí ni siquiera sabemos qué carteles tenemos que poner”, ironiza. “Puede haber enfrentamientos entre hosteleros y clientes, y entre los propios clientes”, vaticina. Para ello, reclama a los empresarios y los consumidores “paciencia y comprensión para minimizar los problemas y tensiones” que puedan surgir en los primeros momentos de aplicación de la ley.

Más optimista se muestra, por su parte, José Ramón Alonso, propietario de varios locales de hostelería en la capital salmantina. Alonso piensa que “no habrá problemas de orden público” con la entrada en marcha de la Ley Antitabaco. Se optará por la información y la disuasión. “Advertiremos a los clientes”, explica, cuando se detecte a alguien fumando. En caso de persistir en esa actitud, la solución será llamar a la Policía para evitar que las sanciones se inflijan al local y recaigan en el verdadero causante, el fumador de turno. Donde sí se esperan movimientos será en las cajas registradoras de los negocios, y no serán positivos. Alonso expone que “bajará el consumo”, como ha sucedido en los países que han impulsado leyes similares. Los trabajadores que acudían a los bares durante sus descansos “se quedarán en las puertas de sus empresas”. Mientras, en el interior de los locales “se está eliminando todo aquello que pueda incitar a fumar”, como los ceniceros, salvo las máquinas expendedoras de tabaco.