La 'nueva' estación de autobuses de Salamanca, en obras con la licencia de hace 40 años

Simulación del aparcamiento de autocares y de las dársenas acristaladas de la nueva estación.

El Ayuntamiento de Salamanca descarta dotar de una nueva licencia ambiental a la obra y defiende que basta con la concedida en su día.

Una nueva estación con una vieja licencia. Bajo esta premisa ha arrancado la esperada reforma de la vetusta estación de autobuses de Salamanca, que lleva en pie desde 1975 y espera desde hace una década una puesta al día más que necesaria. Sin embargo, no parece que la actuación vaya a tener un excesivo calado, a pesar del presupuesto de casi 5 millones de euros. Al menos, no a tenor de los trámites administrativos que el Ayuntamiento de Salamanca ha exigido.

 

El principal motivo es que el consistorio ha decidido que el proyecto de reforma no necesita de una declaración de impacto ambiental. Este es un trámite que, hoy en día, se exige para casi toda actuación o actividad, y más todavía en el caso de una instalación con tráfico de vehículos y personas. Sin embargo, no será así en el caso de la 'nueva estación'. Según ha desvelado Ganemos y ha podido confirmar TRIBUNA, el equipo de Gobierno ha decidido no exigir el estudio y la licencia de impacto ambiental para el inicio de la obra, que ya va con suficiente retraso.

 

En los debates en órganos municipales sobre la necesidad de este trámite, el equipo de Gobierno ha defendido que no hace falta y que le vale con la que le concedió en su día un organismo del Estado a través del Gobierno Civil; la estación data de los años '70 cuando no había normativa ambiental y no existían las comunidades autónomas, titulares de la competencia. A pesar de ello, al Ayuntamiento de Salamanca parece servirle esta autorización.

 

Esto da pie al grupo municipal Ganemos a pensar que la reforma es, a pesar de su cuantioso presupuesto, de poca entidad y que no pasa de un 'lavado de cara'. El proyecto, redactado por el estudio de cabecera del equipo de Gobierno, Castinsa, refleja un cambio principalmente estético en las instalaciones; la mayor variación, no obstante, sí que afecta a cuestiones ambientales ya que el acceso a las dársenas dode los pasajeros acceden a los vehículo se va a acristalar para poder climatizarlo.