La muy esperada 'nueva' plaza de Barcelona empieza a decir 'adiós' a su mala fama

La reforma de la plaza, que ya no cumplía con las necesidades de los vecinos, persigue devolverle su condición de espacio vecinal y de encuentros tras años en los que cargó con problemas de convivencia.

Zona ya terminada de la reforma de la plaza de Barcelona en Garrido. Foto: A. Santana
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La esperada reforma de la plaza de Barcelona afronta la recta final de las obras que tienen que cambiar por completo no solo el aspecto de este lugar, sino las connotaciones que, por desgracia, había adquirido en los últimos años. El reto del proyecto es no solo cambiarle el aspecto, sino revitalizar el lugar como espacio para la cultura y la convivencia, y en eso está avanzando al menos en lo que a la obra civil se refiere.

 

La obra empezó el 3 de febrero de 2020 y tenía siete meses de plazo, que han expirado a comienzos de este mes de septiembre, aunque la pandemia ha complicado sus avances. La plaza, levantada en 1985, necesitaba una puesta a punto desde hace mucho tiempo, algo que empezó a fraguarse en otubre de 2018, hace ya muchos meses, con una propuesta de un grupo municipal que ya no está en el consistorio. y tras un largo proceso de consulta y diseño, así va a quedar la plaza una vez terminen las obras que será próximamente a tenor de los avances. El objetivo, conseguir una plaza más verde, con más zonas infantiles, con un nuevo escenario para actividades culturales y más luminosa, de modo que deje atrás su sanbenito de plaza oscura y algunos problemas de convivencia que la han azotado.

 

Sobre el terreno, se aprecia como parte del proyecto ya está ejecutado. En palés se pueden ver las nuevas baldosas descontaminantes para neutralizar el dióxido de nitrógeno, un contaminante vinculado al tráfico de vehículos a motor. Esta innovación, la más notable de la obra, equivaldrá a los beneficios que aportarían 150 vehículos contaminantes menos por las calles de la ciudad o a la plantación de unos 500 árboles.

 

El proyecto definitivo incorpora tanto la superficie que transcurre por los soportales de las viviendas como el carril de servicio actual en el diseño del conjunto de la plaza. Por tanto, será completamente accesible.     

 

Esto se va a conseguir convirtiendo en plataforma única las dos superficies con pavimento similar de la plaza, los soportales con baldosa de hormigón y el carril de rodadura con adoquín, de igual textura y color. Conjuntamente, con objeto de integrar los 2.500 metros cuadrados que supone la superficie de los soportales y el carril de servicio con la plaza, se modifica la rasante, que con pendiente única de 0,8%, disminuye el resalto donde confluye la avenida de los Cedros. Además, se habilitará una rampa de acceso desde el Paseo de los Madroños.

 

Dentro de la apuesta por el medio ambiente, la nueva Plaza de Barcelona dispondrá de 1.652 metros de zonas verde, distribuidos en ocho parterres con césped y especies arbustivas variadas, dotadas del correspondiente riego por aspersión y goteo. Las obras que se acometan permitirán también la renovación de las redes de abastecimiento de agua y drenaje, así como de las canalizaciones de servicios, y la renovación del alumbrado instalando tecnología LED (25 proyectores en los soportales, 14 luminarias en el carril de servicio y 30 en la plaza) y elementos anti-vandálicos para evitar zonas oscuras, tanto en la plaza como en los soportales de la zona.