La mortalidad por cáncer de pulmón aumentará en más de un 40% entre las mujeres para 2030

La tasa mundial de mortalidad estandarizada por edad de cáncer de pulmón aumentará un 43 por ciento entre 2015 y 2030, según un análisis de datos de 52 países liderado por José M. Martínez-Sánchez, profesor asociado y director del Departamento de Salud Pública, Epidemiología y Bioestadística de la Universidad Internacional de Cataluña (UIC).

En este estudio, publicado en la revista 'Cancer Research', de la Asociación Estadounidense para la Investigación del Cáncer, Martínez-Sánchez y su equipo analizaron los datos de mortalidad por cáncer de mama de la base de datos de mortalidad de la Organización Mundial de la Salud (OMS) de 2008 a 2014.


Para su inclusión en el estudio, los países deben haber informado de datos identificativos de al menos cuatro años entre 2008 y 2014 y, además, deben tener una población superior a 1 millón. 52 países cumplieron con estos criterios: 29 de Europa, 14 de América, siete de Asia y dos de Oceanía.


Así, se calcularon las tasas de mortalidad estandarizadas por edad del cáncer de pulmón y de mama en mujeres, informadas por 100.000 personas por año para cada país según la Población Mundial Estándar de la OMS, que permite comparar países con diferentes distribuciones de edad, eliminándola como factor de confusión variable en las tasas proyectadas.



"Si bien hemos logrado grandes avances en la reducción de la mortalidad por cáncer de mama a nivel mundial, las muertes por cáncer de pulmón entre las mujeres están en aumento en todo el mundo. Si no implementamos medidas para reducir los hábitos de fumar en esta población, la mortalidad seguirá aumentando en todo el mundo", explica Martínez-Sánchez.

 

TASAS EN CÁNCER DE MAMA Y PULMÓN



A nivel mundial, entre las mujeres, se prevé que la tasa de mortalidad por cáncer de pulmón aumente de 11,2 en 2015 a 16 en 2030. Las cifras más altas en 2030 se proyectan en Europa y Oceanía, mientras que más bajas se darán en América y Asia. Solo en Oceanía se prevé una disminución de la mortalidad por cáncer de pulmón, donde se prevé que disminuya de 17,8 en 2015 a 17,6 en 2030.



"Era socialmente aceptable que las mujeres fumaran en los países europeos y oceánicos incluidos en nuestro estudio muchos años antes de que este hábito fuera común en América y Asia, lo que refleja por qué estamos viendo tasas más altas de mortalidad por cáncer de pulmón en estos países", explica el investigador sobre las razones de estos resultados.



En cuanto a cáncer de mama, globalmente se prevé que la tasa de mortalidad disminuya de 16,1 en 2015 a 14,7 en 2030, con una tendencia decreciente en Europa. La mortalidad por cáncer de mama más baja se prevé en Asia, pero con una querencia al alza.


La mortalidad por cáncer de pulmón entre las mujeres aumentará en más del 40% para 2030

"El cáncer de mama está asociado con muchos factores del estilo de vida. Estamos viendo un aumento en la mortalidad por cáncer de mama en Asia porque esta cultura está adaptando un estilo de vida occidentalizado, que a menudo conduce a la obesidad y el aumento de la ingesta de alcohol. Por otro lado, estamos asistiendo a una disminución en la mortalidad por cáncer de mama en Europa, que puede estar relacionada con la conciencia del cáncer de mama en esta población, lo que lleva a la participación activa en los programas de detección y la mejora de los tratamientos", argumenta el profesor de la UIC.



COMPRACIÓN ENTRE PAÍSES RICOS Y POBRES

En comparación con los países de medianos ingresos, los más pudientes tendrán las mayores tasas de mortalidad estandarizadas por edad para el cáncer de pulmón y de mama en 2030. Sin embargo, los países de ingresos altos tienen más probabilidades de tener tasas de mortalidad por cáncer de mama decrecientes.



"Esta investigación es particularmente importante porque proporciona evidencia para que los profesionales y los legisladores decidan estrategias globales para reducir los impactos sociales, económicos y de salud del cáncer de pulmón entre las mujeres en el futuro", comenta Martínez-Sánchez.


Como limitaciones del estudio, el investigador apunta que la investigación parte de la premisa de que las tendencias de los hábitos poco saludables que producen estos tipos de cánceres se mantendrán prácticamente invariables durante las próximas dos décadas. Sin embargo, puntualiza que la normalización de la sustitución de cigarrillos convencionales a electrónicos, por ejemplo, podría alterar estos resultados.