La mamá de un niño salmantino con Síndrome de Asperger: "Es un niño raro para otros"

Este 18 de febrero se conmemora el día internacional de este trastorno del desarrollo.

María Eugenia Callejas, la mamá de Ardiel (Foto: Arai Santana)

"El síndrome de Asperger no es una enfermedad así que no hay que buscarle cura. Es parte de todos aquellos que lo sufren, les acompañará por el resto de su vida". Así comienza explicando María Eugenia Callejas, la madre de Ardiel, un niño salmantino con Síndrome de Asperger. "Lo que le hace diferente y especial, como lo somos todos y cada uno de nosotros", dice.

 

La Asociación Síndrome de Asperger- TEA de Salamanca (ASAS) nació en 2009 con el objetivo de defender los derechos de las personas con Síndrome de Asperger- TEA. Cuenta con alrededor de 60 socios, que son tanto personas con este síndrome como sus familiares (padres y hermanos), de los que, aproximadamente la mitad son adolescentes y adultos, aunque lamenta que todavía "hay muchas más personas sin diagnosticar".

 

Ardiel tiene ahora diez años, "fue diagnosticado con ocho". Los síntomas "empiezan a aparecer en Educación Infantil, aunque pasan a Primaria siguen teniendo comportamientos infantiles, tienen muy poca tolerancia a la frustración, se enfadan enseguida, no saben entender que les pasa, confunden sentimientos, juegan solos...".

 

No tienen problemas académicos, "pero no tienen amigos, sus relaciones no son las típicas, de hecho, me pregunto si algún día tendrá pareja o si podrá salir con alguien para tomar algo". 

 

Un niño cariñoso y sin ningún tipo de problema en el hogar, "independiente, no le gustaban los deportes pero si la robótica... los problemas se acentuaban en el colegio, los profesores le castigaban, los niños le pegaban... sufrió bullying, algo que nos 'chocaba', ya que en casa no hacía nada de eso, no nos queríamos quitar el muerto de enciam, pero en casa actuaba de forma diferente"

 

Los psicólogos le realizaron un test y vieron que "en lo social tenía un problema, nos derivaron a la asociación y nos dieron el diagnóstico. Ahí me hice experta en Asperger, muchas cosas tratadas de otra manera funcionaban mejor". Él no tiene verdaderos amigos, "pero le valen otro tipo de relaciones, en los recreos el juega a su aire, es un niño raro para otros, pero los que le dan su espacio pueden llevarse muy bien con él". 

 

 

José Manuel añade que su condición afecta a las habilidades sociales, comunicativas y los hace personas tremendamente inflexibles o comportamentales: "Les cuesta entender las emociones de los demás y las suyas también". No entienden el lenguaje no verbal. Su pensamiento es rígido: "Se enfadan cuando las cosas cambian o no salen como ellos quieren".

 

De igual modo, las personas diagnosticadas con Síndrome de Asperger pueden presentar dificultades en la psicomotricidad. Sufren de hipersensibilidad ante ciertos estímulos, "imagina percibir todo aquello que te rodea por 20 veces a como lo haces normalmente, es normal que esa cantidad de estímulos que llegan a su cerebro les haga entrar en shock", ahonda.

 

Las personas con Síndrome de Asperger a veces desarropan increíbles habilidades en matemáticas, arte o cualquier otra actividad que les apasione. "El problema es que tenemos que desmitificar que todos los niños que lo tienen son superdotados, no siempre es así".

 

El trabajador social destaca la importancia del diagnóstico precoz, ya que "hay muchos recursos que no se pueden activar sin un diagnóstico" y ha recalcado que ese diagnóstico debe ser llevado a cabo por un experto en el espectro autista.

 

De hecho, otro de los objetivos de la asociación es, precisamente, promover el diagnóstico precoz, el tratamiento, la educación, el desarrollo y la plena integración social y laboral. ASAS ofrece a los socios un amplio abanico de servicios que van desde talleres de habilidades sociales, formación a padres y hermanos, terapias individuales, actividades extraescolares y campamentos de verano, orientación de recursos y prestaciones económicas, entre otros. 

 

"Hay mucha ignorancia y poca empatía hacia ellos", confiesa José Manuel, "Son niños con mucho ruido interno, con muchas cosas a la vez en su cabeza, que en ocasiones les perturba y es ahí cuando necesitan ayuda y por eso es importante que los maestros y todo el entorno de la escuela estén formados, preparados e informados. Una vez que los profesores comprendan las peculiaridades del Síndrome, podrán comprender los comportamientos en la clase y manejarlos de una forma adecuada y positiva para todos", concluye. 

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