La Malhablada, corazón cultural de Salamanca: "El negocio se ha dado la vuelta, pero la conexión sigue estando"

"El edificio sigue siendo él, mágico, cercano e íntimo", sin embargo, ahora en la Malhablada se cuida cada detalle, un rebrote significaría el cierre definitivo. 

Salamanca, ciudad de cultura, ha tenido que adaptarse a una nueva realidad en la que precisamente esta queda relegada a un segundo plano. Los bares de ocio abren, mientras que los cines o teatros permanecen cerrados o comienzan a abrir ahora tras casi cinco meses sin ver sus butacas llenas. ¿Han ganado las nuevas plataformas digitales la partida a una tarde con amigos en el cine? 

 

"La gente ha celebrado la vuelta a las librerías como una victoria", señalaba Rafa Aria, librero en Letras Corsarias, y de la misma manera, el teatro. La Malhablada emerge como la única forma de teatro de la provincia en espacios cerrados. Con la necesidad de reinventarse manteniendo en todo momento su esencia, la pequeña pero larga casa situada junto al Palacio de las Conchas ha conseguido devolver a Salamanca un pedacito de su cultura. 

 

Una experiencia completa, así es la nueva forma de disfrutar del teatro que ofrece la Malhablada. Vas, comes y encima tienes una obra en directo, a tan solo unos metros de ti y con un aforo más que reducido, en el que ante todo prevalecen las medidas de seguridad. "Tú no sabes cuando va a empezar el teatro, es inesperado y únicamente el apagón de luces te advertirá. En función del formato, ya sea picoteatro o buffet teatro, la función aparecerá en un momento u otro", explica Gloria, directora y trabajadora del establecimiento. 

 

 

¿Cómo aparece esta idea? "Después del estado de alarma nos dimos cuenta que el plan de negocio que teníamos nosotras, que consistía en meter a bastante gente en una sala pequeñita, no iba a funcionar de aquí a mucho tiempo. El microteatro requiere de ese formato y al final nosotros tenemos una casa llena de salas, por lo que dándole a la cabeza llegamos a este sistema. Teníamos que ofrecer un plus para que fuera rentable y ahí es donde entra la comida. Además, necesitábamos un eje vertebrador y es ahí donde entra el microteatro, la niña bonita de La Malhabada. La Malhablada y su microteatro", señala. 

 

Esta idea surgió después del estado de alarma pero, ¿qué sentimientos y emociones surgieron durante el mismo? "La incertidumbre ha sido lo peor, muy difícil de llevar. Al principio crees que te vas a arruinar, luego piensas que en mandarlo todo a la mierda, porque no ves ninguna salida y al final empiezas a relativizar. Lo más importante para mí era la red de gente que había tejido aquí, han pasado miles y miles de personas y seguirán pasando, ¿cómo voy a perder eso? Llevamos seis años trabajando muy duro y el carácter humano que habíamos creado no podía morir", apunta. 

 

Cada sala tiene el nombre de un artista y pasear por los pasillos de la casa te envuelve en seguida, te arropa de la misma manera que su directora y de ahí la sensación que ha causado este nuevo formato: "Desde que abrimos no hemos parado, está siendo una auténtica pasada. El mes de julio siempre es difícil y este año parecía que iba a ser más, pero nos hemos sorprendido. Tenemos todos los días reservas y lo mejor de todo es ver la reacción de los clientes, salen encantados". 

 

"Somos conscientes de que si hay un rebrote no podremos volver a abrir"

 

¿Se ha conseguido mantener la esencia de La Malhablada? "Sí, sin duda. Principalmente, porque el edificio es mágico, por aquí ha pasado de todo desde 1908 y él tiene su propia alma. Tenemos la suerte de que nos ha acogido y nosotras a él. Sigue siendo íntimo y cercano, queremos seguir manteniendo eso que nos ha caracterizado siempre. A ello tenemos que sumarle un trabajo que nunca habíamos pensado, desinfectar la escalera, baños individualizados para cada sala...Tenemos una lista de todo lo que hay que hacer para que no se nos olvide nada y somos conscientes de que tenemos que cuidar cada detalle porque si hay un rebrote no podremos volver a abrir, no podríamos permitírnoslo", advierte. 

 

Gratitud, esfuerzo y recompensa. La Malhabla es el único espacio en el que se escenifican obras en la ciudad charra. "No me ha dado tiempo a llegar a tal conclusión, pero los propios artistas con los que estamos trabajando nos dan las gracias por lo que estamos haciendo. El teatro es tan necesario como casi todo lo que despiste, lo que genere un nuevo ritmo mental. Todos estamos hartos de tener las mismas conversaciones necesitamos entretenernos y cambiar el chip. Necesitamos divertirnos aunque sea durante dos horas, para ello les tenemos que asegurar tranquilidad y medidas higiénicas y es lo que intentamos", afirma. 

 

Además del público, ¿cuál ha sido la reacción de los actores? "Están muy contentos y con ganas de trabajar, empiezan a salir cosillas por la provincia y prácticamente todos están volviendo a trabajar. Les veo con ganas, pero también conscientes de las nuevas medidas que se tienen que llevar a cabo. Poco a poco han ido interiorizando detalles que antes pasaban desapercibidos". 

 

¿Se puede hablar de futuro? "Me encantaría hablar del futuro, creo que es la única manera de poder hablar del mismo, diciendo que se podría hacer. A lo que estamos haciendo le veo mucho futuro, pero lo que decía antes, otro rebrote y no sé que haríamos. El virus es caprichoso y encima nosotros somos un poco tontos a veces. La gente necesita al teatro", finaliza. 

Comentarios

no es que hablen mal 26/07/2020 18:52 #1
no tienen nada que decir y menos en cultura, menuda tropa de sacadineros subvencionada

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