La lucha del sector hostelero: "No queremos ganar más dinero, sólo sobrevivir a esta guerra"
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La lucha del sector hostelero: "No queremos ganar más dinero, sólo sobrevivir a esta guerra"

El restaurante 'A mesa puesta' sigue trabajando (Foto: Arai Santana)

El hostelero salmantino, Jesús Turrión Vaquero, cuenta lo difícil que está siendo mantener abierto su bar en plena pandemia Covid-19. 

La hostelería salamantina vuelve a vivir ese mal sueño que creímos haber dejado atrás: persianas bajadas por el Covid-19. De momento, dos semanas, hasta el próximo viernes 20 de noviembre. Una parte del sector lo ha entendido y ha pedido paciencia. Otros, muchos y más numerosos, gritaban este jueves a pleno pulmón su disconformidad con las restricciones tomadas y se han manifestado para trasladar a las instituciones su "disconformidad". 

 

Entre estos últimos, se encuentra el hostelero, Jesús Turrión Vaquero, más conocido como 'Chuchi' para su clientela. Lleva desde los 18 años dedicándose a este complicado mundo, a veces, "malentendido y mal mirado". Su trabajo no es sólo eso, "es parte de mi vida". Conocen a muchísimas personas "gente que te aporta y gente que no, pero eso suele ir dentro de la personalidad de cada uno". 

 

 

Chuchi deja claro que, "lo mejor que tengo en mi restaurante es la clientela, son educados y agradecidos. Gente que se preocupa por mí". Sus comienzos no fueron fáciles, hace seis años decidió abrir 'A mesa puesta' en la Cuesta de San Blas, pero lo tiene claro, "si esta maldita enfermedad me 'pilla' entonces... a mi negocio se lo lleva por delante".

 

Ahora "no" se gana mucho dinero y se trabaja hasta 14 horas. Económicamente soportar la situación "ha sido muy duro, menos mal que tenía algún ahorro... si no, hubiera sido imposible y aun así he tenido que pedir un crédito". Asume que estamos "en guerra" y que va a perder, "pero lo que realmente me molesta es que siempre perdemos los de abajo, hay mucha gente que se va a quedar en la calle", lamenta. 

 

Cómo él otros muchos trabajadores a los que no quiere olvidar, "esto es una locura y muy deprimente, no se ve alegría en la gente, las cosas han cambiado mucho respecto a la época normal". Ahora abre su negocio de 08.30 a 16.30 horas, "servimos café y pincho y comidas para llevar" y aunque no le va del todo bien, muy solidario, reconoce que "la noche está mucho peor, llevan cerrados meses", también tiene presentes en todo momento al resto de hosteleros, proveedores y hoteles de la capital y provincia. 

 

El cierre de bares y restaurantes durante quince días decretado por la Junta de Castilla y León es una realidad y los hosteleros han salido a las calles pidiendo una solución porque no pueden soportar una situación tan dramática"No nos quejamos porque queremos ganar más, sólo queremos sobrevivir, que nos dejen trabajar, que se tomen otras medidas porque lo que sí queda claro es que, en general, la hostelería tiene medidas higiénicas", ha concluido esperanzado. 

 

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