La justicia anula el polémico contrato del alumbrado que García Carbayo adjudicó a Aceinsa por 12 millones

Operarios de Aceinsa trabajan en elementos del alumbrado público.

El contrato fue adjudicado en julio de 2012 por el teniente de alcalde en junta de gobierno tras un recurso de una de las empresas concurrentes y a pesar de las enormes bajas presentadas por Aceinsa. Ahora el TSJCyL anula la adjudicación precisamente por esas bajas.

Los problemas del Ayuntamiento de Salamanca con los contratos de Aceinsa siguen creciendo. La empresa, una de las favoritas del equipo de Gobierno de Fernández Mañueco en la pasada legislatura, consiguió en poco tiempo contratos por 22 millones de euros a pesar de ser nueva en la contratación pública. Sin embargo, al menos dos de los millonarios contratos que logró están bajo sospecha. Hace unas semanas, Ganemos denunció por presunta prevaricación a Fernández Mañueco y dos concejales por el contrato de señalizacion, caducado hace tiempo y prorrogado en contra de la opinión del interventor municipal.

 

Ahora el problema es un contrato que ha sido polémico desde el principio, el de iluminación. Fue de los primeros que obtuvo Aceinsa. Ahora el TSJCyL ha anulado este contrato por las bajas temerarias con las que se lo adjudicó la empresa y que no justificó; en su día la empresa dijo que ofrecía precios así de bajos porque quería entrar en el contrato, pero desde el primer momento los técnicos municipales advirtieron que así entraría en pérdidas, algo que no es legal.

 

En su día, en 2011, Aceinsa concurrió con una oferta que includía bajas de entre el 12 y el 22% para todos los servicios; generalmente se considera que no es posible rebajar más del 10% el presupuesto de licitación que se establece en los pliegos, límite al que se había atenido Aceinsa en su primer contrato con el Ayuntamiento.

 

En el proceso, un informe técnico aseguraba que, con esas condiciones, el servicio daría pérdidas de manera irremediable. Inicialmente, la mesa de contratación adjudicó el contrato a Etralux, la exempresa del número uno de Aceinsa y anterior concesionaria de este contrato, pero el concejal Manuel García Carbayo logró un informe técnico que aseguraba que el Ayuntamiento había contratado con bajas por encima del 10% habitualmente, y lo usó para adjudicar en la junta de Gobierno, entonces controlada por el PP en exclusiva, en contra de lo que había determinado la mesa. El escándalo fue mayúsculo.

 

Aunque Etralux recurrió y logró que se repitiera el proceso, no insistió y finalmente Aceinsa se adjudicó el contrato en julio de 2012: cuatro años y dos de prórroga por un montante total de 12 millones de euros. A raíz de ser concesionaria de este contrato, el Ayuntamiento de Salamanca le pagó posteriormente 152.000 euros por labores de mejora de la eficiencia energética del alumbrado público. 

 

Tras el recurso, el Tribunal Superior de Justicia de Castilla y León da la razón a esa empresa, que arguyó baja temeraria, "deja sin efecto" el acuerdo de la Junta de Gobierno del Ayuntamiento de Salamanca de 20 de julio de 2012 y declara que ese contrato "debe ser adjudicado a la empresa recurrente", es decir, a Etralux. Es un contrato de cuatro años de duración, con otros dos de prórroga, por un valor de 12 millones de euros.