La inútil tarea de negar lo irrefutable

Mentir en la esfera pública sale gratis demasiadas veces. Tanto que sale a cuenta intentarlo, porque si se dan determinadas circunstancias negar la mayor o retorcerla puede ser suficiente para librar un mal trance. Algunos lo hacen tanto que le cogen afición a eso de moldear la realidad al gusto e interés. El vivo ejemplo es el presidente de la Cámara de Comercio. 

 

Benjamín Crespo, como máximo representante cameral, es el responsable de la sentencia en la que se condena a la Cámara a pagar una deuda. Como se niega a abonarla, acaban por embargarle los muebles y su secretario general, Emilio Checa, tiene que ir dos días después corriendo al juzgado a consignar la cantidad necesaria para levantar la caución, y un poco más. Se trata de evitar el bochorno mientras se pueda. Este medio se entera, consigue todas las evidencias que lo demuestran y publica. El escarnio es público.

 

La noticia evidencia la situación de la Cámara, una institución que pasa por sus momentos más bajos, pero que en otras provincias no ha dejado de pelear para seguir siendo lo que era y sobrevivir. En Salamanca, y con la directiva de Crespo al frente, ya ni lo intentan. Los empresarios no quieren saber nada de lo que allí se cocina. La actividad cameral languidece, es un decorado de cartón piedra compuesto por pomposas fotos de reuniones, premios anuales, dejarse usar por las instituciones que pagan y demás elementos para hacer-como-que-se-hace-algo cuando en realidad no se hace nada.

 

Porque el objetivo principal es ese: conservar apariencias, cargos y emolumentos, poder sentarse a las mesas donde se les negaba el pan y la sal, donde fueron tratados poco menos que como parias. Lástima de poca memoria de las banderas que enarbolaban, y por qué. Baste decir que el secretario general no estaba el día que tenía que estar para enterarse de que, sí, la Cámara ha sido embargada. Y con este panorama encima, se lanzan a la inútil tarea de negar lo irrefutable en vez de levantar la institución.

 

Enhorabuena, presidente, has confundido un embargo con una mudanza

 

Lo hacen con una nota de prensa plagada de manipulaciones que sólo los más despistados se han dejado colar. No contentos, publican una ridícula foto sentados en los sillones embargados. Para entonces ya sabemos que ambos desconocen lo que es un embargo, o que lo saben tan bien que lo retuercen hasta la irrealidad. "Los muebles están en el despacho", dice Crespo. Enhorabuena, presidente, has confundido un embargo con una mudanza. Pero da igual.

 

La jugada está en marcha. Una nota infumable por aquí, el intento de arredrar a un compañero periodista por hacer la 'pregunta prohibida' y el toque final, la sombra de la oscura protección de quienes les utilizan (porque les utilizan) y les consienten (porque les consienten) en aras de vete a saber qué. La posverdad en estado puro: manipulación, intimidación, silencio. Fantasear con que la noticia de la vergüenza no era cierta. En realidad, un sueño roto, una verdad de esas que incomoda y la rabia de tener que apuntarse una mentira más contra un crédito que se agota. Todo se acaba y quizás un día ya no salga gratis mentir.