“La huella del Padre Morán” y “Lorenzo Albarrán, un alaraceño muy polifacético”, dos libros con mucha historia de la provincia

Trece autores han participado, entre los que se encuentran profesores, escritores e investigadores que han elaborado estudios sobre la vida y obra del ilustre agustino, analizando la proyección de éste  a través del tiempo.

La Diputación de Salamanca, a través de su servicio de Ediciones ha publicado dos libros referentes en la historia de la provincia de Salamanca como son “La huella del Padre Morán” y “Lorenzo Albarrán, un alaraceño muy polifacético”, los cuales ya pueden adquirirse en las librerías al precio de 13€ cada uno.

 

 

El libro que edita la Diputación de Salamanca, bajo el título ‘La huella del P. César Morán’  ha sido coordinado por José Antonio Bonilla y en el mismo han participado trece autores, entre los que se encuentran profesores, escritores e investigadores que han elaborado estudios sobre la vida y obra del ilustre agustino, analizando la proyección de éste a través del tiempo.

 

El Padre Morán desarrolló en Salamanca una actividad intensa y fecunda, compaginando  la enseñanza con la investigación, sin olvidarse de las obligaciones religiosas. Aquí pasó, según él mismo manifestó en alguna entrevista, los mejores años de su vida. Siempre estaba dispuesto a acudir allí donde le dieran alguna noticia de la existencia de un monumento megalítico. Fue un viajero incansable de los caminos de nuestra provincia y en sus escritos queda  demostrado este afán de manera fehaciente.

 

 

Por otra parte, Fernando González López es el autor del libro dedicado al pintor, restaurador, coleccionista, marchante y docente ‘Lorenzo Albarrán, un alaraceño muy polifacético’.  Lorenzo Albarrán puso a Salamanca en la escena artística del XIX, sobre todo a través del costumbrismo. Precisamente con esta temática logró dar a conocer en diversos ámbitos de España y europeos el traje charro.

 

Lorenzo Albarrán también contribuyó a la restauración de obras claves de la Catedral, como las obras de Fernando Gallego albergadas en las capillas del claustro. A nivel nacional consiguió salvar gran cantidad de obras del mal estado y no sólo como restaurador del Prado sino a través de su mecenazgo privado. Legó su colección a una entidad pública, y varios cuadros se encuentran en Alaraz, su municipio natal, ayudando a la decoración de su iglesia parroquial y su consistorio.