La Hermandad de Jesús Despojado, la más joven de la Semana Santa salmantina

Fotos: CAH

Este año incorporan varias imágenes en su paso, el cual se está realizando con un gran tamaño y con esculturas de Manuel Madroñal. 

La Hermandad de Penitencia de Nuestro Padre Jesús Despojado de sus Vestiduras y María Santísima de la Caridad y del Consuelo es la hermandad más joven de la Semana Santa salmantina, por eso aún no tiene su paso completo y todavía está configurando su estación de penitencia en la calle.

 

Este es el quinto año que procesiona y lo hace con varias novedades. En el cortejo inicial, en la cruz de guía, dos monaguillos llevan dos reliquias de Santa Teresa de Jesús y de Santa Bonifacia. Con ello inician el cortejo litúrgico y “es muy importante para nosotros”, asegura Álvaro Gómez, hermano mayor de la cofradía, “porque la liturgia es fundamental dentro y fuera del culto”. 

 

Para la procesión de 2016, también han renovado el estandarte del Sagrado Corazón, lo han rehecho y han incorporado los atributos que tienen que ver con su escena de pasión, como son la corona y los clavos. Además, el cuerpo de acólitos ha incorporado dalmáticas, elaboradas  en el taller de la hermandad, que dirige José Antonio Arroyo.

 

No obstante, la novedad más destacada es el estreno de la primera fase de carpintería de su paso, aún sin tallar, pero “mucho más grande que el anterior, lo que llama especialmente la atención”, explica Álvaro Gómez. De hecho, se trata de una construcción de seis metros de largo, 2,70 metros de ancho y un peso de 1.800 kilos. En cuanto a las imágenes secundarias, han incorporado un San Dimas, el ladrón bueno; y la imagen del Sayón romano, que está jalando a Jesús de la túnica con su látigo, “una imagen con mucha carga dramática”, según el hermano mayor. Ambas esculturas han sido realizadas por Manuel Madroñal.

 

El paso lleva cuatro relieves y lo que se estrena en 2016 es la crucifixión. También se muestran por primera vez dos ángeles, “uno con los ojos tapados y una cruz, que representa la fe ciega de los cristianos, y otro con una iglesia pequeñita en sus manos”.

 

Con estas incorporaciones, y las que estrenaron el pasado año, se concluye la escena principal de la parte delantera del paso. En la segunda parte faltaría la imagen de Gestas y otro soldado romano.

 

 

La imagen principal de Jesús Despojado es de un cordobés que se llama Francisco Romero Zafra, que también ha hecho la imagen de Caridad y del Consuelo. Está tallada en cedro real, una madera muy utilizada en este tipo de trabajos “porque es muy ligera y resistente”. Es una escultura policromada, que “llama mucho la atención por su expresión y el brillo de la mirada”, asegura Álvaro Gómez.

 

El hermano mayor considera que el paso está muy pensado y ha sido diseñado, “para que los asistentes a las procesiones puedan verlo desde muchas perspectivas, es un juego de miradas, en el que todos las imágenes expresan algo”.

 

En la actualidad, la Hermandad de Nuestro Padre Jesús Despojado de sus Vestiduras está formada por 354 miembros y, cada año, se incorporan entre 50 y 60 hermanos. “Somos una hermandad muy fresca, joven y dinámica. La vivimos 365 días al año, porque el culto externo, las procesiones de Semana Santa, es muy importante, pero no es lo único”.

 

 

Por eso, llevan a cabo diversas acciones de caridad y acción social. Por un lado, promueven proyectos sociales dirigidos a los propios hermanos, para cubrir necesidades de alimentos o el pago de recibos de luz y agua. También realizan actividades con organizaciones de ayuda como Las Hermanitas de los Pobres o el piso tutelado ‘Rosalía Rendú’, en el que mantienen una aportación para pagar la leche que consumen sus inquilinas durante todo el año. Además, potencian la presencia de personas con discapacidad en la hermandad y colaboran con asociaciones como Insolamis, Aviva o Aspace. Finalmente, tienen proyectos de apoyo a  instituciones como Manos Unidas y Caritas.

 

La procesión de esta hermandad es el Domingo de Ramos, a las seis de la tarde, y sale de la Purísima hacía la Catedral para ofrecer una estación de penitencia en este templo ante el Santísimo, tras lo que regresan a punto de partida.