La guerra de Pizarral a los purines: Multas de hasta 3.000 euros y prohibido estacionar en el pueblo

Ayuntamiento de Pizarral

El Ayuntamiento de la localidad ha aprobado una ordenanza municipal en la que prohíbe el vertido de purines, estiércol y otros residuos ganaderos para evitar los olores.

El Ayuntamiento de Pizarral le ha declarado la guerra a los purines, estiércoles y otros residuos ganaderos por "la problemática de índole sanitaria y medioambiental que origina en este municipio provocada por los insoportables olores desprendidos como consecuencia del transporte, uso y vertido" de estos productos. Para ello, ha aprobado una nueva ordenanza municipal, publicada este viernes en el Boletín Oficial de la Provincia, en la que prohíbe el paso, estacionamiento de vehículos y vertidos de purines y establece sanciones de hasta 3.000 euros.

 

En este sentido, esta nueva ordenanza se crea con el objetivo de "establecer las medidas necesarias para prevenir y corregir la contaminación medioambiental eliminando, en la medida de lo posible, la negativa repercusión que en la calidad de vida de los vecinos producen las molestias, incomodidades e insalubridades generadas por el vertido de purines, estiércoles y otros residuos ganaderos". 

 

Por ello, la ordenanza prohíbe el estacionamiento de vehículos transportadores de purines, estiércoles y residuos procedentes de fuentes de origen ganadero en el casco urbano y el tránsito de cubas que contengan estos productos por las calles y travesías de la localidad, "salvo que quede garantizada la estanqueidad a través de cierres herméticos". Igualmente, la nueva normativa prohíbe el vertido a la red de Saneamiento Municipal, así como a los arroyos, especialmente durante los períodos de abundantes lluvias y sobre terrenos de acusada pendiente. Asimismo, queda prohibido el vertido en aquellos lugares por donde pueda circular el agua como cunetas, caceras, colectores o caminos, además de en balsas de almacenamiento que no cuenten con las autorizaciones pertinentes. Finalmente, la normativa prohíbe el encharcamiento y la escorrentía de estos productos fuera de la finca rústica de labor.

 

Por otra parte, la normativa municipal aprobada crea una zona de exclusión de 200 metros de anchura alrededor de los límites externos del casco urbano, aunque establece que "siempre que haya olores en el casco urbano se sancionará al responsable, incluso cuando el vertido se haya realizado más allá de la zona de exclusión". No obstante, dentro de la zona de exclusión "queda total y absolutamente prohibido el vertido purines, estiércoles y residuos procedentes de fuentes de origen ganadero".

 

Con todo ello, la ordenanza ha fijado infracciones leves, graves o muy graves con sanciones de hasta 3.000 euros. Así, las sanciones leves tendrán multas de hasta 750 euros, las graves desde 751 hasta 1.500 euros y las muy graves desde los 1.501 hasta los 3.000 euros.

Comentarios

pati 12/01/2020 11:08 #1
Pero como nos hemos vuelto tan delicados

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