La gráfica que explica por qué la UCI dicta que el final de las restricciones no tiene fecha
Cyl dots mini

La gráfica que explica por qué la UCI dicta que el final de las restricciones no tiene fecha

El decalaje entre el pico de la incidencia por el aumento de contagios y la llegada de la ola a los hospitales, y el inicio de su bajada, están separados por una semana, pero la unidad de críticos no sigue ese ritmo.

Decalaje entre la curva de incidencia, la de ingresos y la de UCI.

La Junta de Castilla y León ha ligado este jueves un final de las restricciones, y el hipotético calendario para levantar las medidas, a la mejora epidemiológica general y de un dato en particular: el de enfermos en la UCI. Mientras no baje el número de enfermos en unidades de críticos no habrá desescalada. Así lo han hecho tanto el vicepresidente Francisco Igea como la consejera de Sanidad, Verónica Casado, que consideran que todavía quedan semanas de limitaciones a la actividad y los horarios (si el Supremo no dice lo contrario sobre el toque de queda). El motivo, que la UCI se llena fácil, pero no se vacía tan rápido.

 

La consejera ha mostrado una gráfica con el decalaje entre el pico de incidencia por el aumento de contagios, que ha sido vertiginoso; el momento de máxima ocupación de plantas de hospital; y el de UCI. Y la relación entre la evolución de estas tres cifras y cómo están en relación. La gráfica muestra que pasa una semana entre el pico de incidencia y el pico de enfermos en hospital, y que su descenso también está relacionado. De hecho, las cifras de incidencia y de enfermos en planta caen casi a la misma velocidad: entre el 22 y el 25% en unos días. Sin embargo, la UCI no funciona igual.

 

El motivo es la estancia media en la unidad de críticos, que es de 21 días. La curva de incidencia de Castilla y León tardó doce días en triplicarse hasta alcanzar su tope regional el 24 de enero y ha hecho el viaje inverso en 14 días. El pico de enfermos en planta llegó el 1 de febrero, una semana después, y diez días más tarde había bajado casi tanto como subió. Pero la UCI va a tardar, al menos, una semana más.

 

Las unidades de críticos alcanzaron su pico el 4 de febrero con 328 pacientes; el 8 de enero tenían 130, su nivel más bajo desde la segunda ola (nunca llegaron a vaciarse del todo en Castilla y León). Es decir, tardaron casi un mes en llenarse con los enfermos contagiados durante Navidad y que subieron la incidencia en pocos días. Su descenso empezó ese 4 de febrero, así que le quedan esas entre tres y cuatro semanas que los pacientes tardan en abandonarlas. Han liberado 25 pacientes en una semana y a ese ritmo bajar otros 200 hasta su nivel de partida oscila entre cuatro y ocho semanas.

 

En el caso de Salamanca, la situación es similar. La incidencia a 7 días tardó 15 días en pasar de 270 al tope de 825, alcanzado el 25 de enero; y en otros 15 ha vuelto a ese punto tras una bajada calcada.  Las unidades de críticos de Salamanca alcanzaron su pico el 3 de febrero con 44 pacientes; el 8 de enero tenían 6, su nivel más bajo desde la segunda ola (nunca llegaron a vaciarse del todo en el Clínico). En menos de un mes se llenaron hasta su máximo y han empezado un suave descenso: este 11 de febrero, 33 ingresados, 11 menos en ocho días. A ese ritmo necesitarán entre tres y cuatro semanas para volver a su nivel inicial, el doble de tiempo que para bajar la incidencia.

Noticias relacionadas