La garza, el pájaro carpintero y las hormigas, nuevos vecinos de hierro de la Isla del Soto
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La garza, el pájaro carpintero y las hormigas, nuevos vecinos de hierro de la Isla del Soto

Escultura de la garza en la Isla del Soto de Santa Marta de Tormes (Foto: E. P.)

En él, los visitantes pueden disfrutar de sus sendas, de sus zonas de ocio y del sosiego que aporta el paso del río Tormes, que envuelve la isla.

Una garza y un pájaro carpintero, de hierro y varios metros de altura, junto a unas hormigas, también de considerables dimensiones, sobre unos maceteros de colores, acaparan la atención desde hace semanas entre las personas que se acercan a la Isla del Soto.

 

Este paraje se encuentra en el término municipal de Santa Marta de Tormes (Salamanca), concretamente entre su zona urbana y la Aldehuela, un paraje natural que desde hace unos años está acondicionado y al que se le ha dado acceso por ambos lados.

 

En él, los visitantes pueden disfrutar de sus sendas, de sus zonas de ocio y del sosiego que aporta el paso del río Tormes, que envuelve la isla.

 

Sobre la garza, el pájaro carpintero y las hormigas, se han sumado recientemente como atractivo a otros alicientes ya presentes, como los grandes lápices de madera y de colores que también acompañan a los que visitan esta zona tormesina.

 

Estas esculturas de hierro forman parte del proyecto Arte Emboscado, que puso en marcha la Fundación EB Tormes en Almenara, un proyecto que se ha sumado ahora a Santa Marta de Tormes como enlace de arte y naturaleza para ofrecer "un lugar de encuentro, de paseo y de reflexión".

 

En concreto, las manifestaciones artísticas que el espectador encuentra son un pájaro carpintero, elevado sobre un tronco de más de seis metros de altura, que está situado junto al puente que une la Isla del Soto con la localidad y que recibe a los visitantes que acceden por ese lado.

 

También, forma parte del proyecto una garza de casi cinco metros que divisan los transeúntes que se acercan a la isla por la Aldehuela, y se suma un grupo de hormigas situadas junto al museo y que recorren los enormes maceteros instalados también recientemente.

 

Todas estas nuevas piezas son obras de la artista Coral Corona y están realizadas en hierro oxidado, material que con sus tonos marrones, ocres y rojizos "se entremezcla suavemente con el entorno".