La futura Cámara de Comercio regional vaciará de contenido a las provinciales

La nueva regional creará una nueva Cámara de Comercio que acaparará buena parte de las atribuciones, gestión de fondos y decisiones de las provinciales, sobre las que mandará, además de ser la interlocutora única con la Junta.

Una Cámara para unirlas a todas, pero también para controlarlas. Este es el objetivo de la esperada nueva ley que regirá el funcionamiento de las instituciones camerales de la Comunidad y que consagra un nuevo modelo en el que todo gira en torno a la nueva Cámara de Castilla y León. Las provinciales se convertirán casi en comparsas de lo que decida la sede central, lo que en el caso de Salamanca deja casi sin contenido a una directiva recién llegada que se vería, como el resto, anulada por el nuevo órgano central autonómico.

 

Según el anteproyecto que maneja la Junta de Castilla y León, la nueva Cámara de Comercio de Castilla y León será el interlocutor único ante la Junta para aunar la voz de las 14 instituciones locales que existen en la Comunidad. Sin embargo, la nueva ley que se prepara para adaptar estas instituciones a la normativa estatal que data de 2014, más que aunar parece anular las atribuciones de las cámaras locales. Así, y aunque se reconoce la existencia de otras cámaras, será la central la que acapare el control de la gestión. A partir de su creación, y si no hay cambios en la ley, la nueva Cámara ejercerá la representación de todas las empresas y coordinará las actuaciones del resto de cámaras provinciales y locales.

 

Eso significa que las cámaras provinciales dejarán de tener contacto directo con la Junta, como hasta ahora, y que todo se hará a través de la central. Algo lógico si se tiene en cuenta que otro objetivo de la nueva ley es que la Cámara de Castilla y León centralice la toma de decisiones estratégicas que hasta ahora tenían las locales. Además, y en este sentido, tendrá la facultad de dirigir las actuaciones locales de las cámaras provinciales, desde los servicios que presten al horario en el que lo hagan.

 

Además, se hará con el control de todo lo que tiene que ver con dos líneas estratégicas de las Cámaras, la internacionalización y la competitividad. Estas dos áreas son origen de cuantiosos fondos que han  gestionado hasta ahora las provinciales y con los que las instituciones camerales se han financiado  en un momento difícil de falta de cuotas camerales.

 

Esto deja sin poder efectivo y real a Cámaras como la de Salamanca, que hace sólo unos meses que ha nombrado nueva directiva tras el asalto de una parte del empresariado, afin al Ayuntamiento de Salamanca, a la institución. Ahora vería como esta conquista sirve de poco, porque además es probable que, en cuanto se apruebe la ley, haya que celebrar de nuevo elecciones en todas las cámaras para adaptarse a la ley nacional.