La fe mueve montañas

VICTORIA Y SALE DEL DESCENSO. El Salamanca, en un buen partido, superó con justicia a un Cartagena que se quedó con diez, y aprovecha resultados de sus rivales para respirar.
Teresa Sánchez

L a Unión Deportiva Salamanca sigue viva, la UDS ha salido de los puestos de descenso, la Unión demostró que cree en sí misma y el camino marcado ayer es el que debe seguir para confirmar esa salvación. Frente a un aspirante al ascenso el conjunto blanquinegro tuvo fe en sus posibilidades, se sacudió el dominio que impuso de inicio su rival, echó el resto en cada acción e incluso dejó buenos minutos de juego para llevarse una victoria que le permite mantenerse en una lucha que aun será larga.

No se podía fallar, aunque enfrente hubiera un equipo instalado en la atalaya de la clasificación y se respondió aun cuando el choque comenzó con algunas dudas. En su salida el Cartagena quiso demostrar quién es el equipo que aspira a subir a Primera e intentó acogotar al Salamanca con transiciones muy rápidas, moviendo el balón con mucha velocidad apoyado sobre todo en un Lafuente que demostraba su calidad en apenas dos acciones. Respondía la Unión buscando sobre todo a Azkorra, la sorpresa en el once, y más tras la lesión, apenas con cinco minutos disputados, de Quique Martín. Su sustituto, Cuéllar, se ofrecía por la derecha para poner un par de buenos centros sin rematador pero era el Cartagena el que más posesión acumulaba. Movía el esférico con velocidad, pero con paciencia, buscando siempre desmarques y haciendo a su rival correr más de lo aconsejable tras el balón. De hecho el equipo blanquinegro, cuando su rival tenía el esférico, se atrincheraba en su campo y confiaba en las salidas en largo para intentar crear algún peligro. Así tras una buena prolongación de Hugo el cuero llegó a pies de Cuéllar que, tras una larga cabalgada, se presentó el área sin fuerzas más que para tocar el balón hacia las manos de Rubén.

Empezaban a estirarse los charros, aunque siempre bajo la idea de no perder el orden atrás, y poco a poco se recuperaba presencia en otras zonas del campo y también posesión del balón de manera que las llegadas comenzaban a aparecer. Clara fue la que protagonizó Toti, tras un buen servicio de Salva, que ganó la línea de fondo y sirvió atrás, en bandeja hacia la llegada de un Linares que, con todo a favor, la pifió en el remate. Diez minutos después también Salva Sevilla tuvo una buena oportunidad pero su lanzamiento se marchó alto.

El Salamanca ya sí era el único que lo intentaba ante el marco contrario y Azkorra, muy activo durante todo el primer tiempo, cabeceó llegando desde atrás un centro de Gañán, que también se fue lejos de los tres palos. Era el preludio de un descanso al que se llegaba con un Cartagena contemplativo y una UDS que, tras las dudas iniciales, mostraba más ambición.

Con la misma tónica comenzó la segunda mitad con Gañán probando de inicio a Rubén con un disparo raso, con Hugo Leal erigido en jefe de operaciones recuperando balón para segundas jugadas. En el minuto 52 el Cartagena se quedaba con un hombre menos tras expulsión de Cygan que derribó a Linares cuando, tras una buena acción de Zamora que progresó desde atrás y centró en el momento preciso, el delantero se plantaba en la frontal en solitario. Salva ejecutó la falta y el balón se marchó fuera lamiendo la escuadra de la portería.

El Salamanca no merecía otra cosa que el gol y llegó de la mejor manera posible, tras una excelente jugada de Toti. El canterano se marchó por su banda, ganó la línea de fondo, quebró a un zaguero, se abrió ligeramente y puso un balón medido al segundo palo donde entraba en solitario Linares para cabecear al fondo de la portería. Eran los mejores minutos de una UDS que rondó el segundo en un tremendo disparo de Cuéllar que, esta vez sí, hizo lucirse al portero visitante.

El partido se abrió totalmente, con el Cartagena buscando el empate y la Unión tratando de aprovechar los espacios para sentenciar. Dispuso de varias contras para conseguirlo mientras su adversario tuvo en la cabeza de Toché, a cinco del final, la oportunidad de igualar. Pero esta vez la justicia estuvo lado del que más se creyó capaz de vencer.