La falta de inspecciones previas, el punto débil de los polémicos castillos hinchables

La mayor parte de los accidentes en atracciones hinchablesse produce por un mal anclaje al suelo, un excesivo aforo y la falta de supervisión por parte de un adulto: nada de esto se puede evitar con el actual régimen de autorización. Hacen falta inspecciones para asegurarse de que hay licencia y que la instalación funciona correctamente.

Las inspecciones previas, o la falta de ellas, son el punto débil de los polémicos castillos hinchables, unas atracciones sobre las que periódicamente se abren debates que coinciden con los accidentes que se producen en ellas, iniciativas para regular o reforzar la seguridad de estas instalaciones, que se desinflan en cuanto pasan unas semanas. El último caso, que le ha costado la vida a dos niños, ha vuelto a poner el foco en estas atracciones.

 

De nuevo se ha puesto de manifiesto que su autorización carece de un protocolo que asegure, por un lado, que el hinchable está en buenas condiciones y cumple con la normativa de fabricación, y por otro que está autorizado y correctamente instalado. De la primera parte se ocupa la compleja norma de AENOR, traspuesta de una directiva europea, y que está totalmente vigente. Para asegurarnos de que el hinchable al que van a subir nuestros niños es legal sólo hay que localizar la placa con sus datos de homologación.

 

Más complicado es que se haya instalado bien y que tenga autorización municipal. En el último accidente, falló lo primero, ya que la atracción estaba sujeta sólo dos dos de sus seis anclajes. Aquí reside el problema: en la falta de inspecciones. La mera autorización, que es competencia de los ayuntamientos, no asegura que la atracción esté bien instalada. Para eso hacen falta comprobaciones. Y, además, en el último caso ni siquiera tenía permiso municipal.

 

FACUA-Consumidores en Acción exige a los ayuntamientos que realicen inspecciones para garantizar tanto la existencia de licencias como el correcto funcionamiento de las atracciones infantiles con el fin de evitar accidentes como el que el domingo se cobró la vida de una niña en Girona en un castillo hinchable. Para ello, pide que se realicen de oficio inspecciones sobre establecimientos para verificar si cuentan con este tipo de atracciones y las debidas licencias municipales. Además, la asociación considera necesario que estos controles supervisen el correcto mantenimiento de las atracciones.

 

La asociación entiende asimismo que la ausencia de mecanismos de control reglados es uno de los elementos que pone de manifiesto la ineficacia de la normativa que han de cumplir en la actualidad las atracciones infantiles para garantizar la seguridad de los pequeños. Una prueba de ello es el accidente que se ha producido este fin de semana.

 

 

MECANISMOS DE CONTROL

 

También parece clara la necesidad de una normativa que establezca con carácter general mecanismos de control y supervisión. Del análisis de la decena de accidentes registrados en los últimos años, se deduce que la mayor parte de éstos se produce por un mal anclaje al suelo de las instalaciones, un excesivo aforo y la falta de supervisión por parte de un adulto. Ninguna de estas carencias se puede resolver con una autorización previa, sino con un control efectivo del funcionamiento de las atracciones.

 

El del domingo no es el primer accidente que se produce en este tipo de atracciones, ni tampoco el primero con resultado mortal. En 2003 murió otra niña a consecuencia de una caída mientras jugaba en un castillo hinchable en Mogán (Las Palmas de Gran Canaria), a consecuencia de la cual sufrió la rotura de la vértebra cervical. En 2016, en La Rinconada (Sevilla), un niño de cuatro años perdía la vida aplastado por otro crío en una atracción similar.

 

Y en Leganés y Alicante, en 2014, más de una veintena de niños sufrieron heridas, algunas de carácter grave, por sendos accidentes producidos tras salir volando las atracciones a consecuencia del fuerte viento, igual que ocurrió el domingo en Caldes de Malavella (Girona).

 

Las lesiones más frecuentes se producen a consecuencia de golpes producidos por caídas y choques entre los propios niños, quemaduras por el roce de las lonas, hematomas, contusiones y fracturas de diversa gravedad. Y en ocasiones, como se ha visto, las lesiones pueden ser mortales.

 

 

UNA NORMA EN CADA COMUNIDAD

 

La normativa que en la actualidad regula este tipo de actividades varía sustancialmente de una comunidad a otra y ello genera carencias graves. El Defensor del Pueblo ya advertía en 2015 que "el marco legal de referencia dispone de unos criterios generales, sin especificar aspectos esenciales propios de la actividad señalada", y recomendaba "establecer un protocolo de revisión de atracciones de feria, que especifique los procedimientos destinados a estandarizar un sistema para verificar que quede acreditada la seguridad de las mismas".

 

Por otro lado, los seguros de responsabilidad civil que deben contratar los responsables de las instalaciones deberían ajustarse a la gravedad de las consecuencias que tienen los accidentes que pueden producirse en ellas. Las cuantías de estos seguros previstas en distintas normativas autonómicas autonómicas son claramente insuficientes, indica la asociación.

 

En el caso de Cataluña, donde se ha registrado el último accidente, por ejemplo, la Generalitat obliga, para una atracción con un aforo de hasta 100 personas, a suscribir una póliza de responsabilidad civil de 300.000 euros, cantidad que parece insuficiente para afrontar la responsabilidad derivada de un accidente de gravedad en el que pudieran verse implicados varios niños.

Noticias relacionadas