La euforia se viste de rojo

VIRTUAL SALVACIÓN. El Santa Marta se impone en el derbi al Salmantino y deja prácticamente sellada su permanencia después de un tramo final de competición espectacular.
DAVID GUTIÉRREZ

La imagen del manteo a Peque es la representación máxima de la expresión de felicidad que ayer sintieron todos los jugadores, técnicos y aficionados de la UD Santa Marta. No es sólo por la virtual permanencia asegurada, sino porque el triunfo ante el Salmantino supone alcanzar la cima después de mucho tiempo escalando con todas las condiciones posibles en contra. Su alegría es merecida. Lo hubiera sido también si ayer en vez de triunfo visitante hubiera sido local. Pero quienes ayer sonrieron fueron los tormesinos. El Salmantino tendrá que esperar una semana más.

Mereció la pena pagar la entrada. Fueron diez euros bien invertidos para el que tuviera que rascarse el bolsillo porque el derbi, aunque careció de fútbol durante muchos momentos, sí tuvo tensión, intensidad y emoción hasta el final. Fue el Salmantino el que salió más metido en el partido y apenas dio tiempo al Santa Marta de tomar su sitio cuando ya se había puesto por delante. Naya remató de cabeza dentro del área después de una buena jugada entre Pablo Carmona e Iván, cuyo centro rebotó en un zaguero, salió bombeado y despistó en la salida a Pedro. Con el 1-0 el Salmantino reculó. Mal hecho, porque le dio el esférico al Santa Marta y el equipo de Peque, poco a poco, fue creciendo y acercándose a la portería de Mario, pero sin hacerle daño. Hasta que rondando el final del primer periodo Diego Miguel enganchó un excelente zurdazo desde fuera del área que se coló en la escuadra de Mario. Con el 1-1, justo hasta el momento, se llegó al tiempo de descanso.

Sin movimiento de piezas comenzó la segunda parte, en la que volvió a salir mejor el Salmantino. Pablo Carmona, único de los puntas del Salmantino que parecía tener intenciones de mirar a Pedro Martín en serio, lo intentó con un disparo desde fuera del área al que respondió bien el guardameta tormesino enviando a córner. Aunque el Salmantino tenía más el balón, era un equipo completamente inocuo ante un Santa Mata muy bien plantado atrás que además hacía daño cuando salía a la contra con las diagonales de Garban. La entrada al campo de Víctor Abajo dotó a los tormesinos de más presencia en la zona ancha y dio más libertad de movimientos a Ezequiel y a Garban.

Precisamente fue el capitán del equipo tormesino el que, cerca del minuto 80, puso desde la línea de tres cuartos un balón al corazón del área del Salmantino que nadie se atrevió a tocar, ni siquiera Mario. Impotente, el cancerbero vio cómo el balón se alojaba en el fondo de las mallas para delirio de los ayer rojillos. El golpe fue muy duro para un Salmantino que ayer volvió a mostrarse débil de espíritu. Es como si el temor por la situación en la tabla fuera una venda en los ojos de los unionistas que no les dejará mostrar su calidad, porque la tienen.

Ezequiel volvió a intentarlo en una jugada similar a la de su gol pero esta vez sí la vio venir Mario, que atajó sin problemas. Trató de levantarse el Salmantino ante el repliegue del Santa Marta, pero sus ansias por igualar se toparon con una efectividad atrás de los tormesinos que ha resultado clave para el resurgir en el tramo final de la temporada. Mario Núñez lanzó desviado y el encuentro comenzó a morir con un remate de Piojo en el segundo palo que se estrelló en el lateral de la red. Rodríguez Cayetano, buen arbitraje el suyo, se llevó el silbato a la boca para hacer llegar el momento que los más de doscientos seguidores tormesinos estaban deseando. Invasión de campo y comunión del primer equipo con decenas de chavales de la cantera, que celebraron como el que más el hecho de seguir contando con una referencia a la que mirar. La educación deportiva también se nutre de gestas y la del Santa Marta lo es. Quienes le dieron por muerto hoy están sorprendidos. Quienes confiaron en el equipo, en Peque y en sus jugadores, hoy están felices. Al Salmantino también le llegará su hora. No es el cuarto peor equipo de la categoría. No merece estar peleando hasta el final por la salvación, pero lo estará. Suerte para esta tarea.