La eterna 'Generación de los 80'

(Fotos: TRIBUNA y EP)

El deporte español está viviendo su época gloriosa desde hace más de una década con un grupo de deportistas de diferentes modalidades que han coincidido en tiempo y éxito. Y después, ¿qué?

España 'cambiaba' aún los pañales a una recién estrenada democracia después de cuatro décadas de dictadura; la 'movida madrileña' despertó a propios y extraños; las familias se iban de vacaciones en coches y situaciones hoy impensables y con el balón de Nivea en el maletero; el país pasó de la represión sexual al destape masivo y a la aparición incipiente de las revistas llamadas 'X'; diarios como 'El Mundo' o 'El País' veían la luz ajenos a lo que les esperaría más de 30 años después; 'Un, dos, tres...' mandaba en la televisión e incluso algunos pudimos ver uno de los 'secretos' mejor guardados de Sabrina. 

 

Adolfó Suárez alcanzó sus últimos meses como presidente del Gobierno para dar paso a Calvo Sotelo y Felipe González. Y, en el deporte... ¿qué pasó en el deporte? Todos recordamos el 12-1 de España a Malta o la plata de los Juegos de Los Ángeles en baloncesto. Pero, si por algo son y serán recordados los años 80 en nuestro país, será por esto:

 

Pau Gasol, Juan Carlos Navarro, Felipe Reyes, Iker Casillas, Xavi Hernández, Andrés Iniesta, David Villa, Fernando Torres, Fernando Alonso, Rafael Nadal, Dani Pedrosa, Jorge Lorenzo, Alberto Contador, Alejandro Valverde, Almudena Cid, Lidia Valentín, Sergio García, Silvia Domínguez, Marta Fernández... (y un largo etcétera) son solo algunos de los nombres de nuestro deporte que nos han llevado, y algunos todavía nos llevan, a tocar la gloria con las dos manos. Y en este periodo de tiempo vieron la luz hacia una nueva vida sin saber que iban a entrar en la historia del deporte y en la nuestra propia.

 

    

 

Fuimos muchos los que pensamos que parecía imposible ver a un español levantando una Copa de Europa o del Mundo de fútbol; o ver a unos gigantes españoles colgarse al cuello medallas de todos los colores en Europeos, Mundiales y Juegos Olímpicos; o ver a un asturiano subido en un Fórmula 1 celebrando títulos mundiales; o a los hasta hace poco chavales subidos a una moto como si de una bici se tratase; o a una mujer levantando pesas como si fuesen plumas; y a otras deleitando al mundo con la canasta como protagonista... o a un español 'tomando' Francia, EEUU, Australia o Reino Unido con una raqueta en la mano, resurgiendo una y otra vez como el Ave Fénix. Parece mentira sí, pero es verdad. O a héroes subidos a una bici ganando pruebas y pruebas, incluso siendo el mejor del mundo rondando los 40 ‘palos’.

 

Por fortuna y gracias a los avances deportivos, hemos tenido el privilegio de disfrutar de una generación de oro, la de los 80, que nos ha quitado horas de sueño, ha provocado algún amago de infarto, muchas lágrimas y todas ellas de alegría, además de un orgullo enorme de poder escuchar nuestro himno nacional traspasando nuestras fronteras para presumir de bandera, uniendo a un país que política y socialmente tiene muchas fisuras, quizá demasiadas.

 

 

Pero el deporte nos ha unido, sí. ¿No recuerdan los cientos de miles de personas que se echaron a la calle cuando fuimos campeones del mundo? ¿O cuándo Iniesta salía ovacionado de todos y cada uno de los campos que pisaba? ¿O como Pau Gasol rompió fronteras en la NBA tomando el testigo del malogrado Fernando Martín años después? Por no hablar de cuando un imberbe Rafael Nadal logró su primer Roland Garros en 2005. Más de diez años de éxitos que bien merecen una reflexión y un orgullo inmensos.

 

Y mucho más ahora, tiempos en los que los políticos solo se acuerdan de los deportistas españoles para colgar títulos de los que se adueñan en las redes sociales o para convocar unas recepciones fuera de lugar cada vez que tienen oportunidad. Pero, el resto del tiempo, no existen... el deportista español no recibe ni la ayuda ni el reconocimiento merecidos, y mucho más en los deportes minoritarios pero, en cambio, sí que eleva el reconocimiento del país a nivel mundial, llena los bares, los hoteles y genera un beneficio económico incluso en forma de creación de nuevos empleos. A cambio, recibe una foto, o dos, o tres... poco más.

 

Por no hablar, claro, de lo que ofrece el deporte a la sociedad: enseña valores, a respetarse a uno mismo y al rival, a mantenerse en forma, a huir de vicios peligrosos, nos dice cómo aprender a ganar y también a perder, cómo levantarnos tras sufrir un golpe o cómo mantener los pies en el suelo tras tocar el éxito... en fin, a vivir.

 

Disfrutemos pues, del último empujón de esta generación de oro, porque solo nos queda esperar a que lo que venga por detrás nos dé la mitad de los éxitos logrados hasta ahora; sería más que suficiente. Mientras ese momento llega, lo único y más sensato que podemos hacer es tirar a la basura el seleccionador, entrenador, futbolista, jugador de baloncesto, tenista o piloto de fórmula 1 que todos llevamos dentro, dejar la cerveza y las aceitunas encima de la mesa y levantarnos del sillón para aplaudir hasta la eternidad. Nos han hecho disfrutar y gozar sin habérselo pedido... ¿quién más ha conseguido eso? Generación de los 80, generación de oro, eternos héroes.

 

Comentarios

jmdg 12/09/2019 17:41 #1
Muy buen recordatorio, falta hace articulos como este. Bravo.

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