La estrategia de Pedro Sánchez: 'apretar' a Podemos, PP y Ciudadanos con la amenaza de elecciones

El presidente del Gobierno en funciones, Pedro Sánchez, con el presidente del PP, Pablo Casado. Foto: EP

El presidente del Gobierno en funciones afronta la investidura con la intención de cargar la responsabilidad en Podemos, PP y Ciudadanos. Hará una tercera ronda de contactos.

El presidente del Gobierno en funciones, Pedro Sánchez, afronta el debate de investidura de los próximos 22 y 23 de julio con la intención de derivar la responsabilidad principal de permitir o bloquear la formación de gobierno en los partidos mayoritarios: Unidas Podemos, PP y Ciudadanos, informan a Europa Press fuentes del PSOE y del Gobierno.

 

Sánchez tiene intención de abrir en los próximos días una nueva ronda de contactos con los partidos de cara a su investidura en unas fechas que aún están por determinar. El jefe del Ejecutivo se encuentra este martes en Bruselas enfrascado en las negociaciones sobre el reparto de poder en las instituciones europeas. En caso de que los líderes europeos sigan sin acordar los principales cargos en las instituciones comunitarias, es posible que se convoque una nueva cumbre en la semana del 15 de julio, por lo que los compromisos europeos de Sánchez afectarán al calendario que el presidente establezca de cara a su investidura.

 

Fuentes del Ejecutivo y del PSOE ya avanzan que esta nueva ronda se asemejerá a las dos anteriores que Sánchez ha emprendido desde las elecciones generales del 28 de abril y que se ciñeron a los líderes de Podemos, PP y Ciudadanos. Y es que bajo el punto de vista del candidato, los partidos mayoritarios son los que tienen una responsabilidad mayor a la hora de facilitar o bloquear la formación de gobierno.

 

Uno de esos interlocutores, el líder de Ciudadanos, Albert Rivera, ya se ha desmarcado de esta nueva ronda de Sánchez. Arguye que ya le ha dicho en varias ocasiones que no piensa votar a favor ni abstenerse en su investidura y le urge a acordar con sus socios, no con la oposición.

 

Sánchez, en cambio, sigue apelando a PP y a Ciudadanos a que se abstengan para permitir que la legislatura eche a andar, si bien sólo les ofrece a cambio precisamente eso, que la legislatura se inicie y ellos tengan la oportunidad de ejercer su labor de oposición.

 

El presidente del PP, Pablo Casado, sí se ha mostrado dispuesto a acudir a la convocatoria del presidente, si bien ha dejado claro que su partido no piensa favorecer ni por activa ni por pasiva (es decir, con una abstención) la investidura de Sánchez.

 

Unidas Podemos, por su parte, mantiene su exigencia de entrar en el Ejecutivo pero este martes ha subrayado la importancia de que haya Gobierno "lo más rápido posible" porque el país "está parado", y creen que la situación ideal es que Sánchez sea investido en el pleno del 22 y 23 de julio dado que el sentido común indica que se debe de encontrar "espacio de acuerdo" entre el PSOE y Unidas Podemos.

 

La semana pasada en cambio, su líder, Pablo Iglesias, advertía de que la investidura quizás no saldría adelante hasta que se acercara el fin del plazo en septiembre de los dos meses que establece la Constitución antes de repetir elecciones.

 

Sánchez, según sus interlocutores en el PSOE, no ve posible admitir a Iglesias o a su entorno más próximo de afines dentro del Gobierno. Al margen de que sólo con Unidas Podemos los socialistas no suman la mayoría absoluta que les daría la estabilidad, son numerosos los dirigentes socialistas consultados por Europa Press que se refieren a la falta de experiencia previa en gobiernos de coalición en nuestro país y de confianza mutua entre Sánchez e Iglesias para descartar esta opción. No obstante, en el PSOE sí se acepta que miembros de Podemos ocupen cargos en los segundos escalones de la Administración o que incluso puedan asumir la presidencia de algún organismo público. Ésta es la oferta que Sánchez dice haber ofrecido a Iglesias en uno de sus últimos encuentros.

 

Pero ni siquiera aquí hay unanimidad en las filas socialistas. Si unos verían bien que Podemos ocupase secretarías de Estado, otros piensan que no deberían tener responsabilidades por encima de direcciones generales. Algunos dirigentes proponen incluso que esta experiencia de Podemos ocupando cargos en el segundo escalafón de la Administración sirva como periodo de prueba y si la experiencia es exitosa, en una remodelación de gobierno podrían entrar miembros de Podemos en el Consejo de Ministros.

 

En cualquier caso, la reflexión que ha compartido Sánchez con su entorno más próximo es que para formar un Gobierno inestable que pueda desembocar en una convocatoria anticipada de elecciones en el corto plazo es mejor ir directamente a una repetición electoral, si bien éste es el último de sus deseos, porque supondría mandar a la ciudadanía el mensaje de que su voto del pasado 28 de abril no sirvió de nada.

 

Y es que aunque el PSOE alcanzase un acuerdo de legislatura con Unidas Podemos, sin la colaboración de Ciudadanos o el PP ese Ejecutivo estaría a expensas del apoyo de partidos nacionalistas e independentistas. Tanto esta dependencia como la inclusión de Pablo Iglesias en el Gobierno sería un coste muy elevado, según valoran algunos líderes socialistas, si la Legislatura resultara fallida y el presidente se viera obligado a convocar comicios a los pocos meses de haber sido investido.

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