La España que decrece: por qué Salamanca está en el mapa más preocupante de la 'España vaciada'
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La España que decrece: por qué Salamanca está en el mapa más preocupante de la 'España vaciada'

El mapa de la España que decrece. Foto: Funcas

La provincia es una de las integrantes del núcleo duro de la 'España vaciada', el que forman las provincias que no sólo tienen un problema con la población, sino que pierden fuerza económica.

Salamanca es, por pleno derecho, una de las provincias de la denominada 'España vaciada', pero su problema es mucho más que falta de población. Así se describe en el informe de Funcas 'La despoblación de la España interior' sobre este fenómeno que incluye a la provincia en el denominado núcleo duro de este fenómeno, formado por aquellas que además de perder población pierden oportunidades y futuro. La provincia está en el grupo de la España despoblada que decrece, es decir, que pierde fuerza económica además de población. En concreto, 52.000 habitantes menos desde 1971 y un 27% menos de recursos económicos.

 

La que podría llamarse la España despoblada estaría así formada por las provincias que cumplen conjuntamente los dos criterios siguientes: tener una tasa de crecimiento demográfico negativa entre 1950 y 2019, y contar en este último año con una densidad de población inferior a la media nacional, excluyendo del cómputo en ambos casos las capitales de provincia y las ciudades de más de 50.000 habitantes. Bajo esta aproximación, las provincias en las que existen territorios susceptibles de ser considerados como áreas despobladas son 23, y en esa lista están las nueve provincias de Castilla y León, también Salamanca.

 

Sin embargo, no hay una sola 'España vaciada', sino varias. Según el informe se puede diferenciar entre una España despoblada que decrece, una España despoblada que se estanca y una España despoblada que remonta, que forman tres niveles. El más alto, el de 'Champions League', es el que ocupa Salamanca.

 

En conjunto, las 23 provincias albergaban en 1950 el 34,1 por ciento de la población española (incluyendo aquí capitales y ciudades de más de 50.000 habitantes) y generaban el 26,7 por ciento del Valor Añadido Bruto (VAB) y el 33,5 del empleo total, mientras que en la actualidad acogen el 18,1 por ciento de la población, producen el 16,1 por ciento del VAB y aportan el 17 por ciento del empleo.

 

La 'Champions League'

Hay un grupo que se considera el núcleo duro de la España vaciada, del que forma parte Salamanca, y lo forma porque en su situación concurren otras circunstancias además de las meramente demográficas. Por ejemplo, el peso económico, la destrucción de empleo y los saldos poblacionales. Este núcleo duro lo forman Ávila, Cuenca, León, Zamora, Salamanca, Lugo, Ourense, Segovia, Palencia, Soria y Teruel.

 

Así, Salamanca es una de las trece provincias con los más elevados saldos migratorios negativos y muy poca movilidad intraprovincial. Además, ha perdido población entre 1950 y 2019 y tiene una densidad por debajo de la media nacional, en ambos casos considerando exclusivamente los municipios que no son capitales de provincias ni superan los 50.000 habitantes. Cuenta con los peores registros demográficos, ya que ha perdido más población que los demás, tiene menos densidad de habitantes por kilómetro cuadrado, una población más envejecida y un efecto añadido como es una "muy fuerte destrucción de empleo". Estas provincias han seguido perdiendo población en el siglo XXI con dos excepciones, Salamanca y Segovia.

 

Este fenómeno de la despoblación de numerosas provincias españolas va en paralelo a la pérdida de peso económico y a la destrucción de empleo. La tasa de crecimiento medio anual acumulativo del PIB desde 1950 ha sido casi un punto porcentual inferior a la media nacional en Soria, Ávila, Cuenca, Zamora, Palencia, Segovia y Ourense, y más de medio punto inferior en Salamanca, León, Lugo, Badajoz, Huesca, Teruel y Ciudad Real. En un espacio de tiempo tan largo, 67 años, diferencias de un punto de crecimiento al año, incluso de medio punto, provocan una brecha enorme entre los distintos territorios del país.

 

El Valor Añadido Bruto (VAB) de la provincia de Salamanca es el decimotercero más bajo del país y no sólo estaba por debajo de la media en 1950, sino que ha ido perdiendo posiciones desde entonces. Un dato que redondea la inclusión de la provincia en el color más oscuro del mapa del futuro.